I República Española (1873-1874): proclamación, conflictos y caída
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La I República (1873-1874)
La I República se proclamó el 11 de febrero de 1873 tras la abdicación de Amadeo I (...), no por presión popular, sino por iniciativa de los republicanos parlamentarios para evitar un vacío de poder y mantener los ideales democráticos de 1868. El primer gobierno fue una coalición de radicales y republicanos, presidido por Figueras.
Divisiones internas
Desde el inicio hubo una marcada división interna entre las distintas tendencias republicanas:
- Radicales: defendían una república unitaria.
- Republicanos federales: querían una república federal, aunque aceptaron que la decisión la tomaran unas Cortes Constituyentes.
- Republicanos intransigentes: exigían implantar el federalismo de forma inmediata y por vía insurreccional.
Demandas sociales y descontento
A esto se sumaron fuertes demandas sociales (reparto de tierras, abolición de las quintas y de los consumos, mejoras laborales) y la hostilidad de las clases poderosas, lo que generó una gran inestabilidad. Hubo levantamientos campesinos en Andalucía (impulsados por republicanos), intentos federalistas en Cataluña y descontento obrero en las ciudades.
Elecciones y proyecto constitucional (1873)
En mayo de 1873 se celebraron elecciones (con alta abstención) y se proclamó la República Federal. El 11 de junio, Figueras dimitió y Pi y Margall fue nombrado presidente. Se elaboró un proyecto de Constitución federal (1873) que defendía la separación Iglesia-Estado, amplios derechos y una estructura federal de 17 Estados, incluyendo Cuba y Puerto Rico, pero nunca llegó a aprobarse debido a los conflictos.
La insurrección cantonal
El principal problema fue la insurrección cantonal (1873), promovida por los republicanos intransigentes, que buscaban un Estado federal basado en cantones casi independientes. El movimiento comenzó en Cartagena y se extendió por Levante y Andalucía, generando miedo en la burguesía y debilitando aún más al régimen.
Gobiernos sucesivos y golpe de Estado
Pi y Margall dimitió el 18 de julio y le sucedieron Salmerón, que reprimió el cantonalismo con el ejército, y después Castelar, quien gobernó con poderes extraordinarios y dio un giro autoritario y conservador para restaurar el orden. Al perder el apoyo parlamentario, el general Pavía dio un golpe de Estado el 3 de enero de 1874, disolviendo las Cortes.
Fin de la República y Restauración
Se instauró entonces un régimen militar presidido por Serrano, que tampoco logró estabilidad. Ante el fracaso republicano, creció el apoyo a la Restauración borbónica. Aunque Cánovas del Castillo intentó una vuelta pacífica con el Manifiesto de Sandhurst, finalmente, el 29 de diciembre de 1874 el general Martínez Campos proclamó rey a Alfonso XII en Sagunto. Con ello terminó la I República y el Sexenio.