Ideologías Políticas Fundamentales: Liberalismo, Nacionalismo y Socialismo Utópico
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Liberalismo
El liberalismo es un sistema filosófico, económico y político que promueve las libertades civiles y se opone a cualquier forma de despotismo, apelando a los principios republicanos. Constituye la corriente en la que se fundamentan tanto el Estado de Derecho como la democracia representativa y la división de poderes.
Principios Fundamentales del Liberalismo
Aboga principalmente por:
- El desarrollo de las libertades individuales y, a partir de estas, el progreso de la sociedad.
- El establecimiento de un Estado de Derecho, donde todas las personas sean iguales ante la ley, sin privilegios ni distinciones, en acatamiento de un mismo marco mínimo de leyes que resguarden las libertades de los ciudadanos.
Nacionalismo
El nacionalismo es una ideología y movimiento social y político que surgió junto con el concepto de nación propio de la Edad Contemporánea en las circunstancias históricas de la Era de las Revoluciones (Revolución Industrial, Revolución Burguesa, Revolución Liberal) desde finales del siglo XVIII.[1] También puede designar al sentimiento nacionalista y a la época del nacionalismo.
El Nacionalismo como Ideología
Como ideología, el nacionalismo pone a una determinada nación como el único referente identitario dentro de una comunidad política, y parte de dos principios básicos con respecto a la relación entre la nación y el Estado:
- El principio de la soberanía nacional: que mantendría que la nación es la única base legítima para el Estado.
- El principio de nacionalidad: que mantendría que cada nación debe formar su propio Estado, y que las fronteras del Estado deberían coincidir con las de la nación.
Socialismo
El Socialismo Utópico
El socialismo utópico se identifica sobre todo por la voluntad de concebir comunidades ideales, organizadas según principios democráticos y cuyas relaciones se fundan en la equidad. Desconectadas de una visión lineal del progreso donde surgirían, estas comunidades podían ser tanto proyectos más o menos cerrados para desarrollar de manera contemporánea, como los falansterios de Fourier, o bien podían estar ubicadas en un futuro más o menos mediato, como un ideal social dotado de algún grado de perfección. Lejos de representar modelos pragmáticos, en ambos casos se observa cierta asociación de las relaciones sociales surgidas bajo el utopismo con un modelo de perfección social que proviene de una cosmovisión trascendental y filosófica, tal como en la Civitas Solis de Campanella.