Ideologías del Siglo XIX: Comunismo, Socialismo, Anarquismo, Nacionalismo e Imperialismo
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Comunismo
El comunismo es un estado social en el que no existe ni la propiedad privada de los medios de producción, ni el Estado, ni las clases sociales. En este sistema, un grupo humano no explota a otro, ni los individuos lo hacen entre sí. También se entiende por comunismo la doctrina que defiende el establecimiento de tal estado social, o que este será inevitablemente el estado social del futuro.
Socialismo
El socialismo es una teoría, doctrina o práctica social que defiende la posesión pública de los medios de producción y su administración también pública, en pro del interés de la sociedad en general, y no en favor de clases o grupos.
Anarquismo
El anarquismo es una teoría o doctrina que mantiene que toda autoridad política es innecesaria y nociva, aunque otros tipos de autoridad (jurídica, religiosa...) son considerados también perjudiciales. Mediante la abolición de la autoridad se puede crear una sociedad justa, basada en la bondad innata del hombre y en su voluntad de cooperar pacíficamente con sus prójimos. En Francia, los primeros socialistas se enfrentan con las consecuencias de la Revolución Industrial y proponen programas de transformación más o menos utópicos, inspirados en Rousseau, ideales románticos y una cierta mentalidad positiva. Marx considera este socialismo "utópico" y "acientífico".
Nacionalismo e Imperialismo
El nacionalismo suscita la mayoría de las guerras y es uno de los factores decisivos de cambio. En la primera mitad del siglo XIX ya habían obtenido su independencia las colonias españolas en América, y el Imperio turco había comenzado a desmembrarse. En cuanto al imperialismo, trae como resultado la expansión colonialista de Inglaterra, Francia, Alemania, Estados Unidos y Japón. La Inglaterra victoriana se convirtió en la primera potencia mundial bajo el gobierno del partido conservador.
Contexto Cultural
Desde el punto de vista cultural, el siglo XIX se caracteriza por la difusión de la cultura a través de la lucha contra el analfabetismo, la obligatoriedad de la enseñanza primaria y la multiplicación de periódicos y revistas. La Universidad vuelve a ser el centro principal de la cultura, especialmente en Alemania y Francia. Las dos grandes corrientes del siglo son el Romanticismo y el Positivismo.
Romanticismo
El Romanticismo, además de un movimiento estético, es también una concepción del mundo. Su triunfo coincide con un recrudecimiento revolucionario. Resulta imposible definirlo, pero podemos ver sus características:
- Contra el Racionalismo ilustrado, defienden lo irracional como vía de acceso a la realidad.
- Defensa de la individualidad. Se valora lo concreto, lo popular, lo nacional.
- Contra la visión mecanicista de la Naturaleza, defienden que la Naturaleza es algo vivo y orgánico, algo que no está hecho, sino que está haciéndose y creciendo.
- Exaltación de la tradición y la historia. Pasión por la Edad Media, pero también por Grecia, por lo primitivo y por las raíces populares o nacionales.
- Contra la concepción abstracta de la verdad, consideran que la verdad es una creación humana. El yo es la fuente de actividad original, la imaginación cobra gran valor y, en consecuencia, la libertad pasa a primer término. El hombre romántico es un titán que se rebela ante los límites, ante lo finito y ansía la infinitud y lo absoluto.