La Ilustración y la Masonería: Un Nuevo Orden de Ideas en el Siglo XVIII
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La Ilustración: El Amanecer de la Razón
El año 1715, marcado por el fallecimiento de Luis XIV, significó en Francia la apertura de compuertas que permitieron el desbordamiento de las aguas tumultuosas de la irreligion. En las décadas siguientes, los filósofos racionalistas impusieron de modo abrumador su dominio intelectual, formando una auténtica secta en la cual Voltaire ejerció de pontífice máximo. Este movimiento acabó por conocerse con el nombre de Ilustración.
Voltaire, si bien no fue original en su pensamiento, acertó al ser un divulgador brillante. El odio a la religión constituyó la obsesión constante del filósofo. Para él, la Iglesia Católica era "la infame", a la que había que aplastar. El ideario de la Ilustración era también anticristiano, por su actitud de rechazo a toda verdad dogmática, considerada a priori como expresión de intolerancia y fanatismo.
Los llamados "espíritus fuertes" hacían gala del librepensamiento y, en el plano político, propugnaban la tolerancia a todas las confesiones. España e Italia sufrieron en pequeña escala esta influencia. Otra cosa sucedió en Francia, donde el espíritu de las luces, hostil al cristianismo, floreció en los ambientes de la aristocracia y la alta burguesía, contagiando a la clase urbana media. La ideología ilustrada se recoge en la Enciclopedia.
La Masonería: La Fraternidad y la Razón Natural
La pretensión de sustituir la religión revelada por una mera religión natural fue la base del deísmo. Desde Inglaterra, su patria de origen, se propagó por Francia y Alemania. El deísmo no negaba a Dios, como el ateísmo, sino que lo difuminaba y lo alejaba del hombre. El dios de los deístas era una construcción racional, al margen de toda revelación.
El deísmo alumbró la Masonería, cuyas primeras logias se fundaron en Inglaterra a comienzos del siglo XVIII. La Masonería constituyó una sociedad secreta que rechazaba toda religión positiva, especialmente el cristianismo, y fomentaba entre sus miembros la fraternidad y la práctica de la filantropía. Fue condenada por el Papa Clemente XII en 1738 y tuvo una influencia notable en el desarrollo de la Ilustración.