La Ilustración y el Neoclasicismo: Claves del Siglo de las Luces

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La Ilustración: El Siglo de las Luces

La Ilustración fue un movimiento cultural que exaltó la primacía de la razón en el siglo XVIII, conocido como el Siglo de las Luces. Los ilustrados pensaban que solo mediante la educación podría transformarse la sociedad. Esta función didáctica influyó en la literatura: se escribe para divulgar ideas, no solo para entretener.

Géneros literarios predominantes

Los géneros literarios más cultivados fueron los siguientes:

  • Ensayo: Fue el medio más eficaz para difundir el pensamiento ilustrado. Se considera un género nacido poco antes en Francia con Michel de Montaigne (1533-1592), quien denominó essais (ensayos) a sus divulgaciones. En España sobresalieron en este campo Benito Jerónimo Feijoo (1676-1764) y Gaspar Melchor de Jovellanos (1744-1811).
  • Fábula: Fue la expresión más elevada del género lírico. Se convirtió en un medio idóneo para la transmisión de ideas moralizantes. Tomás de Iriarte (1750-1791) y Félix María de Samaniego (1745-1801) fueron dos de los autores más destacados.
  • Teatro: Enseñaba tanto mediante el drama como mediante la burla. Dos ejemplos son las tragedias de Jean Racine (1639-1699) y las comedias de Molière (1622-1673).
  • Novela: En ella se evidenció una crítica a la sociedad aristócrata, con una temática centrada en la naturaleza y la libertad. Dos ejemplos son Robinson Crusoe (Daniel Defoe, 1660?-1731) y Los viajes de Gulliver (Jonathan Swift, 1667-1745), que educan por medio de la sátira.

Características del Neoclasicismo

  • Universalidad de los valores: La abstracción y la generalización están por encima de lo concreto y tangible; la obra debe expresar valores universales.
  • Verosimilitud: La obra debe parecer creíble, según las normas del sentido común de las personas de la época. Se huye de lo fantástico y lo irracional.
  • Carácter unitario: Se recupera el concepto antiguo de unidad teatral: de tiempo (un solo día o pocos), de espacio (un solo lugar) y de acción (una acción principal). Se añade la unidad de género: no mezclar tragedia con comedia.
  • Finalidad didáctica: La obra debe poseer un fin educador, por lo que se acentúa el didactismo y su finalidad moralizante.

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