La Ilustración y el Neoclasicismo: Transformación Social y Literaria en el Siglo XVIII
Clasificado en Lengua y literatura
Escrito el en
español con un tamaño de 2,67 KB
El contexto histórico del siglo XVIII
En el siglo XVIII, el Antiguo Régimen entró en declive y surgió el Despotismo Ilustrado, sistema caracterizado por la burocratización y el lema «todo para el pueblo, pero sin el pueblo». El pensamiento ilustrado, impulsado por el auge de la burguesía, culminó en la Revolución Francesa de 1789. En España, este periodo estuvo marcado por la Guerra de Sucesión y el inicio de la dinastía de los Borbones.
La Ilustración: Razón y progreso
Los ilustrados se opusieron al pensamiento tradicional, proponiendo una renovación intelectual basada en la razón. Sus pilares fundamentales fueron:
- Finalidad práctica: Todo conocimiento debía contribuir al bien común.
- Fe en el progreso: Confianza en la transformación moderada de la sociedad.
- Enciclopedismo: La ambición de recopilar todo el saber humano.
El Neoclasicismo y las Poéticas
Con el Neoclasicismo, las normas para una buena obra literaria quedaron registradas en las Poéticas. Los criterios fundamentales eran:
- Distinción clara entre géneros literarios.
- Respeto a la unidad de tiempo, espacio y acción.
- Uso de personajes estereotipados.
- Finalidad didáctica y verosimilitud.
El auge del ensayo
El género más desarrollado fue el ensayo, por su capacidad para difundir ideas útiles y reformistas. Los papeles periódicos favorecieron su éxito, permitiendo criticar los vicios de la sociedad tradicional.
Autores destacados del ensayo:
- B. J. Feijoo: Buscaba erradicar hábitos y formas de pensar anticuadas. Sus obras principales son Cartas eruditas y Teatro crítico universal.
- José Cadalso: Reflexionó sobre las malas prácticas de la sociedad española en sus Cartas marruecas.
Poesía, narrativa y teatro
La poesía y la narrativa fueron géneros menos cultivados al no considerarse estrictamente «útiles». En cuanto al teatro, hasta el último tercio del siglo XVIII predominó el estilo posbarroco.
El teatro neoclásico
Aunque el poder intentó impulsar el teatro neoclásico —incluso cerrando los corrales de comedias—, este no siempre contó con el favor del público. Destacan:
- Leandro Fernández de Moratín: Representante de la comedia burguesa con obras como El sí de las niñas.
- Ramón de la Cruz: Famoso por sus populares sainetes.