La Ilustración: razón, educación y tolerancia en el pensamiento moderno

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La razón como fundamento de la Ilustración

La razón es una herramienta poderosa, única y autónoma para resolver todas las cuestiones con su luz esclarecedora y autosuficiente. Se trata, pues, de una razón secularizada, independiente de todo dogma. Ella libera de prejuicios, de las supersticiones, de la ignorancia y de las tradiciones irracionales.

La mayor contribución al afán de conocimiento fue la Enciclopedia. Sus autores querían exponer todos los conocimientos en un sistema general, buscando favorecer un estado de opinión crítico y antidogmático.

La educación como motor de cambio

La educación es el mejor medio para difundir la cultura y destruir prejuicios, intolerancia y oscurantismo. Hace del alumno un hombre capaz de valerse de su propia razón, como propugnara Kant. Se rechaza la enseñanza repetitiva y dogmática.

Fe en el progreso científico

La razón nos capacita para conocer las leyes de la naturaleza e intervenir en beneficio propio. Esto posibilita la mejora indefinida y sin vuelta atrás tanto de las condiciones de vida como del perfeccionamiento de las facultades físicas, intelectuales y morales humanas, conduciéndonos a la felicidad general.

Deísmo

Los ilustrados no aceptaban la religión sobrenatural, sino sometida al criterio de la razón. La razón indica la necesidad de una causa primera del mundo, de una inteligencia ordenadora; sin embargo, este ser es un Dios que no altera el curso de su obra ni muestra cuidado cotidiano por los seres humanos.

Apología de la tolerancia

Respetar los diversos tipos de ideas (religiosas, políticas...) y rechazar el dogmatismo. Voltaire libró una cruzada contra el fanatismo y la intolerancia.

Crítica al poder político

Los hombres, por naturaleza dotados de razón, son libres e iguales, y no pueden vivir bajo el absolutismo. Se rechaza la concepción del poder como derecho hereditario divino. El poder político se fundamenta en un acuerdo humano, a través de la teoría del pacto social. Los ilustrados franceses asumieron esta filosofía.

Montesquieu defendió que las instituciones políticas dependen de acuerdos convencionales, y propuso la separación de los tres poderes: legislativo, ejecutivo y judicial.

Derechos naturales y universalidad

La existencia de derechos inalienables que se poseen por el mero hecho de pertenecer a la especie humana apunta a la existencia de una naturaleza humana universal. La humanidad es una, y en consecuencia, solo existe civilización allí donde los seres humanos son libres e iguales y se respetan los derechos naturales. Toda otra sociedad que no se base en estos principios es pura barbarie.

Esta universalidad alcanza su máxima expresión en la ética kantiana.

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