Impacto Económico de la Primera Guerra Mundial y la Posguerra
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Impacto Económico de la Primera Guerra Mundial
Durante la guerra, los gobiernos impusieron un control directo sobre los precios, la producción y la asignación de mano de obra. Aunque la mayoría de los controles fueron eliminados al final de la guerra, Gran Bretaña, con su dominio de los mares, no tardó en imponer un bloqueo a los puertos alemanes, no solo impidió navegar a los barcos, sino que en ocasiones también les confiscaba sus cargamentos. Alemania estaba completamente aislada de los mercados de ultramar, pero incluso Gran Bretaña tuvo que desviar recursos de los usos normales hacia la producción de guerra. En consecuencia, las naciones de ultramar, o bien se encargaban de la fabricación por sí mismas, o compraban a otras naciones de ultramar los productos que aquellas antes hubiesen comprado en Europa. Estados Unidos y Japón se expandieron por los mercados de ultramar, expandiendo Estados Unidos sus exportaciones a los países aliados y neutrales de Europa.
La guerra también trastocó el equilibrio de la agricultura mundial, estimuló la producción en zonas donde ya estaba establecida y en zonas en las que no. Esto trajo la superproducción y la caída de los precios de la década de 1920. La marina mercante alemana, completamente inactiva durante la guerra, tuvo que ser entregada a los aliados en concepto de pago por indemnizaciones de guerra. Estados Unidos se convirtió en un importante competidor en la navegación internacional por primera vez desde la Guerra de Secesión. Londres y otros centros financieros europeos perdieron parte de sus ingresos procedentes de la banca, los seguros y demás servicios financieros.
El último trastorno fue el ocasionado por la inflación. Las presiones de las finanzas obligaron a todos los países beligerantes, excepto EE. UU., a abandonar el Patrón Oro. Todos los países recurrieron al préstamo a gran escala y a la impresión de papel moneda para financiar la guerra. Esto provocó la elevación de los precios.
Problemas Económicos de la Posguerra
La Paz de París, como se conoce el acuerdo de posguerra, en lugar de intentar resolver los problemas económicos, los exacerbó. Dio lugar a dos tipos de problemas económicos: el crecimiento del nacionalismo económico y los problemas monetarios y financieros. El más importante fue el Tratado de Versalles con Alemania. Esta tuvo que estar bajo condiciones humillantes; la más humillante fue la cláusula de culpabilidad de guerra.
La desmembración del Imperio Austrohúngaro en las últimas semanas de la guerra tuvo como resultado la creación de dos nuevos estados, Austria y Hungría, que trataron de hacerse autosuficientes, pero fue imposible debido a su pequeño tamaño. Gran Bretaña había impuesto aranceles durante la guerra y los mantuvo después de ella. Estados Unidos, que ya tenía aranceles altos, los subió después a niveles sin precedentes.
Francia y GB exigían que Alemania les pagara las indemnizaciones, y esta empezó a pagarles en efectivo y en especie. Pero su capacidad de amortizarlas dependía de que pudieran exportar más de lo que importaban; la presión era tan grande que Alemania suspendió los pagos por completo. El llamado Préstamo Dawes, que en su mayor parte salió de EE. UU., permitió a Alemania reasumir su deuda y volver al Patrón Oro.
Los problemas económicos cobraron mucha importancia en la GB de la posguerra; dependía más que nunca de las importaciones. Las medidas del gobierno para resolver sus problemas fueron ineficaces. Su única solución fue escatimar los gastos al máximo, privándoles de modernizaciones en las escuelas, carreteras... y acabó abandonando el Patrón Oro. El efecto general fue una redistribución de la renta a favor de los rentistas y a costa de los trabajadores. Cuando se vieron frente a un recorte de los salarios como consecuencia de la vuelta al Patrón Oro, fueron a la huelga el 1 de mayo de 1926 y convencieron a muchos otros sindicatos para que se les unieran en lo que pretendía ser una huelga general, que tan solo duró 10 días.