Impacto Histórico y Político de la Guerra de la Independencia en España
El desenlace de la Guerra de la Independencia
Las tropas de Wellington entraban en Salamanca, derrotando a los franceses en la Batalla de Arapiles. En mayo de 1813, Wellington emprendió la ofensiva final; días después, José I abandonaba definitivamente Madrid. El 21 de junio, la Batalla de Vitoria y el 31 de agosto la Batalla de San Marcial, en Irún, consumaron la derrota francesa. El 11 de diciembre de 1813, asediado en su propio territorio y buscando la neutralidad española, Napoleón firmaba con Fernando VII el Tratado de Valençay, por el que se restituía a este la Corona.
Consecuencias de la guerra
Impacto demográfico y económico
En el ámbito demográfico, la guerra fue una verdadera catástrofe que dejó tras de sí un país arrasado, con más de 500.000 muertos. Las pérdidas materiales y económicas fueron enormes:
- Ciudades y patrimonio: Ciudades arrasadas por los asedios o con edificios y monumentos destruidos por los bombardeos y las obras de fortificación, a lo que habría que añadir el expolio artístico realizado por los invasores.
- Agricultura: En el campo, los alistamientos masivos, las requisas de cosechas o su ruina y el abandono de las tierras de labor dejaron al país muy debilitado en su principal fuente de riqueza.
- Industria y comercio: La industria también sufrió un grave deterioro, que llevó al sector textil catalán a perder no solo el ritmo de crecimiento de la preguerra, sino también muchas factorías y, sobre todo, el mercado colonial, cuyos beneficios cayeron en picado.
- Hacienda pública: La guerra supuso la puntilla para una hacienda que hubo de hacer frente al elevado coste de la financiación de la resistencia y a las exacciones del enemigo, mientras los ingresos caían vertiginosamente. La amenaza de quiebra se convirtió en un angustioso problema hasta muy entrado el siglo XIX.
Consecuencias políticas
Políticamente, el conflicto fue la primera guerra nacional contemporánea de España, en la que el pueblo adquirió conciencia de su especificidad como nación y de su poder soberano. A la par de la lucha contra el invasor, se inició la revolución liberal en España con la experiencia constitucional de las Cortes de Cádiz que, aunque abolida posteriormente por Fernando VII, supuso un punto de no retorno en la historia española.