Impacto de las Revoluciones Tecnológicas y Cambios en el Paradigma Político-Social
Clasificado en Ciencias sociales
Escrito el en
con un tamaño de 4,2 KB
Revoluciones tecnológicas del tercer milenio
Durante el tercer milenio han surgido tres grandes revoluciones tecnológicas que afectan directamente a nuestra composición cultural y a la forma en la que vivimos y entendemos el mundo: la revolución biotecnológica, la revolución digital y la revolución de la IA y la neurotecnología.
Biotecnología y sus implicaciones
La revolución biotecnológica se relaciona con el estudio y modificación de la vida mediante avances como el genoma humano, la terapia génica o la técnica CRISPR, que permite identificar y modificar genes concretos. Esto puede servir para prevenir enfermedades o desarrollar prótesis inteligentes y biochips, aunque también plantea riesgos como la eugenesia o la “ficha genética”, es decir, el uso de información genética para discriminar a personas por posibles enfermedades futuras.
La era digital
Por otro lado, las TIC protagonizan la revolución digital y modifican el complejo cronotopo, es decir, nuestra relación con el espacio y el tiempo mediante internet y las redes sociales.
El modelo neoliberal: Thatcher y Reagan
Margaret Thatcher y Ronald Reagan propusieron las siguientes medidas estructurales:
- Recorte del gasto público: Reducción de los presupuestos destinados a servicios sociales.
- Privatización: Venta de empresas públicas para sanear las arcas del Estado.
- Debilitamiento sindical: Limitación de la capacidad de los defensores de las clases trabajadoras para flexibilizar el mercado laboral.
- Fin del proteccionismo: Recomendación a países periféricos de adoptar el libre comercio, lo que a menudo deriva en desigualdad económica.
- Estado represivo: Ante la quiebra fiscal, se recorta el Estado de bienestar y se aumenta el papel represivo del Estado mediante leyes de seguridad ciudadana (conocidas como “leyes mordaza”).
El Trumpismo y la nueva política global
El trumpismo se caracteriza por el auge del nacionalismo, el proteccionismo y el populismo, defendiendo políticas basadas en los intereses nacionales frente a la cooperación internacional. Destacan medidas como los aranceles para proteger la producción nacional y una visión más imperialista y competitiva de la economía mundial. Además, se impulsa la desregulación, especialmente en ámbitos tecnológicos como los microchips, la inteligencia artificial o los implantes, otorgando mayor libertad a las grandes empresas privadas.
Este modelo supone una quiebra de la política internacional tradicional, sustituyendo el multilateralismo por relaciones bilaterales entre potencias. Desde el punto de vista social y económico, se relaciona con el debilitamiento del Estado de bienestar y con el avance de la plutocracia frente a la democracia, concentrando el poder en las élites económicas. Todo ello se conecta con el auge de la extrema derecha y discursos populistas que aprovechan el descontento social ante la globalización.
Evolución del paradigma: Antropología y Criminología
Los cambios de paradigma en la relación entre antropología y criminología han supuesto una transformación en la forma de entender el delito y al delincuente.
Del positivismo a la visión social
En un primer momento predominaban el evolucionismo y el positivismo, corrientes que explicaban la criminalidad desde factores biológicos e innatos. Autores como Cesare Lombroso defendían la idea del “criminal nato”, considerando que el delincuente representaba una regresión evolutiva identificable mediante rasgos físicos.
Posteriormente, se produjo un cambio hacia perspectivas sociales y culturales. Autores como Émile Durkheim o Gabriel Tarde comenzaron a entender la criminalidad como un fenómeno relacionado con el entorno social, la desigualdad y las dinámicas colectivas. Desde la antropología moderna, el delito se analiza considerando el contexto económico, cultural y social del individuo, mediante métodos interdisciplinares.