La Independencia de la América Hispana (1808-1826): Causas, Fases y Consecuencias
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La Independencia de la América Hispana (1808-1826)
A principios del siglo XIX se produjo la independencia de la mayoría de las colonias americanas. Este proceso contribuyó a acelerar los problemas económicos y el desprestigio político de la monarquía de Fernando VII.
Causas de la Independencia
El malestar en las colonias, latente durante décadas, estalló en forma de guerras de independencia. Varios factores contribuyeron a ello:
Factores Externos
La difusión de los principios de libertad e igualdad promovidos por la Revolución francesa.
La proclamación de la independencia de Estados Unidos en 1776, que sirvió como ejemplo e inspiración.
Factores Internos
El descontento de la burguesía criolla, que veía a España como un obstáculo para su desarrollo económico. España imponía trabas al comercio y elevadas cargas fiscales.
La marginación política de los criollos. La mayoría de los cargos de la administración colonial estaban en manos de españoles peninsulares, que disfrutaban de privilegios.
La debilidad de la monarquía española tras la derrota de Trafalgar y la invasión napoleónica.
Los levantamientos en favor de la independencia fueron instigados por los criollos, que lograron el apoyo de indígenas y mestizos.
Primera Fase (1808-1814)
Los primeros movimientos independentistas se iniciaron con el estallido de la Guerra de la Independencia en España. Las autoridades americanas rechazaron la monarquía de José Bonaparte y formaron Juntas en las colonias para autogobernarse.
Estas Juntas se convirtieron en órganos de poder que aspiraban a reemplazar a las autoridades españolas y se negaron a reconocer la autoridad de la Junta Central Suprema. En 1809 se fundaron Juntas en Buenos Aires y Caracas, y en 1811, Paraguay proclamó su independencia.
Este movimiento emancipador estuvo liderado por militares liberales, entre los que destacaron Simón Bolívar (Venezuela), Antonio José de Sucre (Venezuela) y José de San Martín (Argentina). Su actuación tuvo un carácter caudillista y se apoyaron en el ejército para enfrentarse a las autoridades españolas.
Sin embargo, el regreso de Fernando VII en 1814 frenó este proceso de autogobierno. Las Juntas fueron disueltas y se restableció el dominio español en casi todo el territorio, excepto en Venezuela y el Río de la Plata.
Segunda Fase (1816-1826)
La etapa definitiva comenzó en 1816, cuando Argentina proclamó su independencia en el Congreso de Tucumán y la insurrección se extendió por todo el Imperio americano.
Desde Argentina, el general San Martín lideró una expedición que, cruzando los Andes, derrotó a los españoles en Chacabuco (1817) y logró la independencia de Chile.
En el norte, Simón Bolívar venció a los españoles en Boyacá y Carabobo, y fundó la Gran Colombia (1821), que posteriormente se dividiría en Venezuela, Colombia, Ecuador y Panamá. En paralelo, Fernando VII vendió Florida a Estados Unidos.
La rebelión encabezada por Iturbide en México culminó con la independencia de este país en 1821, seguida por toda Centroamérica.
Antonio José de Sucre derrotó a los españoles en Ayacucho (1824) y emancipó Perú y Bolivia.
Tras la derrota de Ayacucho, España perdió todas sus colonias americanas excepto Cuba, Filipinas y Puerto Rico. La pérdida de las colonias supuso un duro golpe económico para España, que perdió los mercados americanos y una importante fuente de ingresos para la Hacienda española.