La Inestabilidad Política del Bienio Negro: Coaliciones y Contrarreformas (1933-1935)

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La Inestabilidad Parlamentaria y las Coaliciones de Gobierno

A pesar de todo esto, ningún partido consiguió la mayoría absoluta, lo que hizo necesaria la formación de coaliciones políticas. La explicación a las disoluciones anticipadas radica en la dificultad para mantener dichas alianzas. Es por ello que, durante el denominado Bienio Negro, se formaron hasta seis gobiernos en un periodo de apenas dos años.

El Liderazgo de Lerroux y la Influencia de la CEDA

El primer problema que surgió fue la dificultad para decidir quién presidiría el gobierno. La CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas) deseaba gobernar, ya que había obtenido la mayoría de los escaños; no obstante, prefirieron permitir la jefatura de Alejandro Lerroux, aunque sus votos serían determinantes para la toma de decisiones. La relación entre Lerroux y José María Gil Robles (líder de la CEDA) no era la mejor, pero buscaron una solución de compromiso: la CEDA permitiría que Lerroux gobernase hasta que, a mediados de 1934, decidieron integrarse formalmente en el gabinete.

La CEDA se comprometió a apoyar a los radicales en el Parlamento. A cambio, los republicanos de centro les otorgaron todo tipo de concesiones. Los cedistas exigieron, fundamentalmente, una política de revisión de la obra legislativa del anterior gobierno de Manuel Azaña.

Las Contrarreformas y el Conflicto Social

Se llevaron a cabo contrarreformas frente a lo establecido en el bienio reformista (1931-1933). El fracaso de la reforma agraria provocó que tanto los trabajadores del campo como los propietarios de las tierras cambiasen sus lineamientos políticos. Se reconoció el grave problema campesino y la inviabilidad de mantener un estado de paro permanente; se argumentaba que era necesario aplicar la justicia social y no actuar únicamente bajo un espíritu de revanchismo.

Se planteaba la renuncia a ciertas medidas extremas, garantizando la normalización de lo propuesto en el primer bienio. Sin embargo, una "revolución" resultaba demasiado costosa para comenzar a encauzar los problemas agrarios. El intento reformista fracasó debido a la falta de voluntad de la derecha para participar en una reforma basada en la doctrina social de la Iglesia, prevaleciendo siempre sus intereses de clase.

El Ascenso al Poder de la CEDA y la Respuesta de la Izquierda

En octubre de 1934, la actitud de espera de la CEDA finalizó y esta accedió finalmente al poder. Ante este hecho, la izquierda dio por concluidos sus acuerdos y convocó a una revolución. Los sectores de izquierda se consideraban con un derecho tácito de veto para detener el ciclo político de forma abrupta.

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