La Inquisición Española: Origen, Funcionamiento y Supresión Histórica
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La Inquisición Española: Origen y Propósito
La Inquisición española es un tribunal eclesiástico fundado en el año 1478 bajo el reinado de los Reyes Católicos, con la autorización del Papa Sixto IV. Su principal objetivo era asegurar que en todos sus territorios se cumplieran los dogmas católicos.
Es importante destacar que la Inquisición no fue un invento español, pues desde el siglo XIII el Papa Gregorio IX había encargado a los dominicos la misión de inquirir, juzgar y sentenciar a los herejes, quedando el poder civil encargado de ejecutar las penas impuestas.
Tampoco fueron los Reyes Católicos los primeros en introducirla en la Península Ibérica, ya que en el año 1242 Jaime I la había introducido previamente en la Corona de Aragón.
Lo novedoso en este caso fue que los Reyes Católicos controlaban este tribunal (no hay que olvidar que, como tribunal eclesiástico, el jefe era el Papa), y eran ellos quienes elegían a los inquisidores.
La jurisdicción de la Inquisición se extendía a todos los cristianos bautizados que vivían en territorio de los reyes, por lo que su poder político era muy fuerte.
Funciones y Evolución Histórica
Su función consistía en perseguir a los herejes que profesaban otra religión que no era la cristiana, vigilar que los cristianos nuevos cumplieran los preceptos de la Iglesia, y mantener la ortodoxia católica.
La Inquisición bajo los Reyes Católicos
En un primer momento, en la época de los Reyes Católicos, la Inquisición vigilaba a los judeoconversos y a los moriscos, así como posibles delitos de brujería.
La Inquisición en la Época de los Austrias
Más adelante, en la época de Carlos I y Felipe II, controlaba que no se introdujeran las ideas protestantes en la Península Ibérica. También se utilizó como un arma política de los reyes, de modo que los inquisidores juzgaban también delitos que perjudicaban a la Corona, como cuestiones políticas donde los fueros locales impedían la acción real.
El Fin de la Inquisición
Fue suprimida por José I Bonaparte, pero al llegar al trono Fernando VII la reinstauró. El fin definitivo de la Inquisición llegó en el año 1834, durante la regencia de la reina María Cristina.
Funcionamiento del Tribunal del Santo Oficio
El proceso inquisitorial seguía una serie de pasos rigurosos:
Acusación
Las acusaciones, normalmente, eran anónimas, y el acusado no solía saber quién era la persona que lo había señalado. Eran muy frecuentes las acusaciones falsas por rencor o por envidia.
Detención
Una vez efectuada la denuncia, los calificadores examinaban el caso, y si llegaban a la conclusión de que existía herejía, detenían al acusado.
A veces, las detenciones eran preventivas y podían durar años. Durante este tiempo, el reo podía estar en los calabozos, esperando su proceso.
Proceso
El proceso se componía de una serie de audiencias, donde declaraban denunciante y acusado. El acusado tenía un abogado defensor, cuya principal misión era animarle a decir la verdad. Por su parte, la acusación era dirigida por el procurador fiscal.