Interpretación de Insomnio de Dámaso Alonso: Estructura y Poesía Tremendista
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Estructura y Significado de Insomnio de Dámaso Alonso
El poema Insomnio se divide en dos partes fundamentales. La primera parte ocupa hasta el verso 13 (“una gran vaca amarilla…”), la cual parte del comentario de una noticia periodística hasta llegar a un estado trágico en el que el autor nos desvela su angustia. La segunda parte del poema abarca desde el verso 14 hasta el final, y relata los interrogantes que guarda el poeta.
Contexto y Estilo Literario
Este poema es uno de los principales dentro de la obra del autor. Muestra también todos los rasgos de la poesía tremendista de Dámaso Alonso, a la vez que el cuidado por una estructura tipográfica del estilo de la Generación del 27, pero sin pretensión estética. Tampoco tiene la carga grandilocuente de los demás existencialismos, siendo en gran parte una reflexión personal.
Desarrollo de la Primera Parte
En la primera parte del poema, y partiendo de una noticia sin demasiada relevancia (la población total del Madrid de entonces), el poeta expresa sus sentimientos y los generaliza a todas las personas que considera en su situación, alcanzando a casi toda la población del mundo.
Un aspecto muy importante del poema y del poeta es que no habla de personas, sino de cadáveres; de gente que, aunque esté viva, está muriendo por dentro. Sus preocupaciones internas no permiten ni siquiera descansar, provocando un sueño intranquilo e incómodo (“me revuelvo y me incorporo”). Se trata de seres humanos que se retiran a descansar en sus “nichos”, en los que el tiempo parece no pasar, en que nada cambia y de donde no hay salida (“donde hace 45 años que me pudro”).
La Angustia Existencial y el Paso del Tiempo
El texto describe a personas que, al igual que el autor, se despiertan en mitad de la noche y se desvelan con su propia angustia existencial. Y mientras su angustia no les permite dormir, se distraen con el sonido del viento, con los ladridos de los perros y con la luz de la luna, interiorizándolos para olvidar sus propios problemas:
- “y paso largas horas gimiendo como el huracán”
- “ladrando como un perro enfurecido”
- “fluyendo como la leche de la ubre caliente de una gran vaca amarilla”
Así termina la primera parte del poema. En cuanto a la estructura formal, el poema cuenta con tres estrofas anafóricas. La frase “Y paso largas horas” trata de dar una sensación del paso del tiempo, de la misma forma que hizo famoso a Azorín: mediante la repetición con ligeros cambios de expresiones similares, como se aprecia en la tercera y cuarta estrofas.