Isidora Rufete y el Naturalismo en La desheredada de Benito Pérez Galdós

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Argumento de La desheredada: El ascenso y caída de Isidora Rufete

Galdós nos narra las peripecias de la bella y pobre joven Isidora Rufete, que a causa de las mentiras que le contó su padre cree pertenecer a una familia de la nobleza e inicia un pleito para conseguir que se reconozcan sus derechos. Su convicción de ser noble le hace desarrollar un orgullo aristocrático que la lleva a marginarse de lo que podía haber sido una vida modesta más o menos feliz: rechaza como novio a un médico con un buen futuro profesional, se hace incapaz de trabajar y adquiere hábitos de vida muy caros de mantener. Además, se enamora de un marqués arruinado que la sacará dinero constantemente y la dejará embarazada de un hijo al que nunca querrá reconocer.

Con tal de no cejar en sus aspiraciones y mientras se tramita el pleito, se ve obligada a salir de apuros haciéndose la amante de hombres en buena situación. La familia aristocrática a la que cree pertenecer contrarresta su demanda denunciándola a su vez por falsificación de unos documentos (que realizó su padre) e Isidora da con sus huesos en prisión. Finalmente, al convencerla un notario de que no tiene nada de noble y que su padre le jugó una mala pasada, renuncia a su reclamación y sale de la cárcel. Pero ya es incapaz de vivir con modestia y, viendo que no tiene otra solución para mantener su tren de vida, se lanza a la prostitución.

La psicología del personaje principal

El personaje de Isidora no deja de tener su grandeza, al negarse constantemente a conformarse con soluciones intermedias, al no detenerse ante nada en su esperanza de acceder al lugar "que le corresponde". Esa esperanza, que ha crecido con ella, ha conformado su carácter, su personalidad, de forma que ya necesita irrenunciablemente que se haga realidad.

Galería de personajes y paralelismos galdosianos

El personaje del marqués Joaquín Pez, el embaucador, frívolo y desagradecido calavera que será el único hombre al que Isidora querrá de verdad a pesar de su constante maltrato, es un claro precedente de Juanito Santa Cruz y su historia de amores e imposibilidades se parece mucho a la que vivirá este con Fortunata.

Además, se nos presenta una larga galería de interesantes secundarios:

  • La Sanguijuelera: La realista y ordinaria tía de Isidora.
  • José de Relimpio: Su tío, tan fiel como inútil, en el que Galdós pinta un naturalista hundimiento en el alcohol.
  • Juan Bou: El socialista litógrafo catalán, de opiniones bastante avanzadas y siempre caricaturizadas por el moderado Galdós.
  • Augusto Miquis: El médico que viene a ser la parte positiva de la obra al encarnar la prosperidad debida a la sensatez y el propio esfuerzo.

Menos conseguidos parecen los personajes más míseros y, en especial, el hermano de Isidora, Mariano, al que se nos pinta como un incorregible delincuente que acaba realizando un atentado anarquista contra el rey.

Estilo, ambientación y contexto histórico

Junto con el acostumbrado gracejo en el lenguaje y la facilidad para transmitir ambientes y personajes, destacan en esta novela (además de la valentía de iniciarse en caminos no hollados, al menos en España) las interesantes evocaciones de la asistencia psiquiátrica de la época (con la descripción de la estancia del padre de Isidora en Leganés) o las modas sociales del momento (desde los coches que pasean por la Castellana hasta los juegos y peleas de delincuentes infantiles en el sur de Madrid).

Se echa en falta, como es usual en Galdós, una mayor claridad de objetivos y una mayor trascendencia de lo que se nos narra. Galdós trae a colación, igual que en Fortunata y Jacinta, hechos políticos del momento que parece que quiere que relacionemos con las peripecias de los personajes, aunque es difícil determinar con qué sentido.

Conclusión y moraleja de la obra

En la moraleja que incluye, afirma que quiere que entendamos en la turbulenta historia de Isidora que cada uno debe aprender a ocupar su lugar y, en todo caso, ascender por las vías del mérito en lugar de esperar una milagrosa buenaventura. Sin embargo, lo más conseguido del personaje de Isidora es esa fe con que busca lo que cree suyo y la trágica imposibilidad de volver atrás que ella palpa constantemente.