Joaquín costa 1901
La segunda etapa del sistema de la Restauración se inicia en 1902, con la subida al trono de Alfonso XIII, en un contexto de crisis del bipartidismo y renovación de los partidos dinásticos, con Antonio Maura al frente del Partido Conservador y José Canalejas del Partido Liberal. Tras el Desastre del 98 y la pérdida del Imperio colonial, surge el Regeneracionismo, encabezado por Joaquín Costa, que defendía la modernización del país mediante reformas educativas, económicas y culturales. Los partidos del turno asumieron estas ideas intentando reformar el sistema desde dentro, sin alterar sus bases ni permitir la participación de las fuerzas políticas excluidas, lo que dio lugar al revisionismo político, definido como una “revolución desde arriba”.
Con el objetivo de reforzar el apoyo popular a la monarquía de Alfonso XIII, el rey realizó viajes por todo el territorio nacional, con visitas oficiales, inauguración de infraestructuras y contacto directo con la población. Destaca su viaje a Canarias en 1906, que contribuyó a consolidar la imagen del monarca y a reforzar la identidad y unidad del Estado.
El gobierno largo de Maura (1907-1909) impulsó su proyecto de “revolución desde arriba”, con medidas como la Ley Electoral de 1907, que declaraba el voto obligatorio y secreto, una política económica proteccionista y reformas sociales como la creación del Instituto Nacional de Previsión. La crisis estalló en 1909 con la Semana Trágica de Barcelona, provocada por la guerra del Rif y duramente reprimida, lo que generó una fuerte oposición interna e internacional y provocó la dimisión de Maura.
El gobierno de Canalejas (1910-1912) representó el intento más serio de regeneración democrática del sistema. Impulsó reformas sociales para mejorar las condiciones de vida y trabajo de la clase obrera, reformas fiscales como el impuesto sobre las rentas urbanas, el servicio militar obligatorio, la Ley del Candado en materia religiosa, y reformas territoriales como la Ley de Mancomunidades y, en el caso de Canarias, la Ley de Cabildos Insulares. El asesinato de Canalejas en 1912 puso fin a estos intentos reformistas.
Las reformas resultaron insuficientes, iniciándose el declive del sistema de la Restauración, con el fin del turnismo, una creciente inestabilidad política y el impacto de la Primera Guerra Mundial, que provocó inflación, desabastecimiento y un aumento de la agitación obrera.