La Segunda Revolución Industrial y el Auge del Imperialismo: Transformaciones del Siglo XIX
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La Segunda Revolución Industrial
Comenzó a finales del siglo XIX y duró aproximadamente hasta 1914. Fue una etapa de grandes invenciones tecnológicas que impulsaron una nueva fase de industrialización gracias a la relación entre la investigación científica y su aplicación a la industria.
Uno de sus cambios más importantes fue el uso de nuevas fuentes de energía como la electricidad y el petróleo, que poco a poco sustituyeron al carbón:
- Electricidad: Se utilizó en la industria, en las telecomunicaciones, en el alumbrado (con la bombilla) y en el ocio.
- Petróleo: Se usó como combustible para el motor de explosión, lo que permitió el desarrollo de los primeros automóviles.
También mejoraron los transportes y las comunicaciones; los viajes se hicieron más rápidos y baratos, mientras que el telégrafo y el teléfono permitieron enviar información con mayor celeridad. Aparecieron nuevas industrias, como la química, la farmacéutica y la metalúrgica. Aumentó mucho la producción del acero y aluminio, usados para construcciones, barcos y automóviles.
Además, surgió una nueva forma de organizar el trabajo llamada taylorismo, que buscaba trabajar más rápido y producir más. Por último, Gran Bretaña dejó de ser la única potencia industrial y crecieron otros países como Alemania, Francia y Estados Unidos.
Causas del Imperialismo
Factores políticos y demográficos
Tener colonias era un símbolo de poder y prestigio internacional. Además, permitía a los países europeos controlar rutas marítimas y territorios estratégicos, aumentando su poder militar. También ayudaban a enviar parte del exceso de población europea a nuevos territorios, donde se establecieron colonias, como en Argelia.
Factores económicos
Las potencias europeas buscaban nuevos mercados para vender sus productos, conseguir materias primas e invertir capital para obtener más beneficios. Para ello, explotaron los recursos de las colonias, abrieron minas y construyeron infraestructuras como ferrocarriles.
Factores culturales e ideológicos
Las expediciones geográficas del siglo XIX dieron a conocer nuevos territorios y culturas. Muchos europeos creían en la superioridad de la raza blanca y pensaban que tenían la misión de civilizar y evangelizar a otros pueblos. Esta idea se relaciona con el concepto de “la carga del hombre blanco“. Además, el imperialismo aumentó el nacionalismo y el orgullo de los países europeos, que querían tener derecho a dominar otros territorios.
Consecuencias del Imperialismo
- Económicas: Las potencias europeas explotaron los recursos naturales de las colonias y utilizaron mano de obra indígena muy barata. Las colonias se convirtieron en proveedores de materias primas y compradores de productos europeos, creando una dependencia económica. También se construyeron ferrocarriles, carreteras y puertos para transportar los recursos hacia Europa.
- Políticas: Europa controlaba directamente el gobierno de las colonias, estableciendo administraciones coloniales y ejércitos europeos. Las poblaciones locales perdieron autonomía y muchas veces fueron obligadas a obedecer leyes y decisiones de los colonizadores.
- Sociales: Se generó una sociedad muy desigual, donde los europeos tenían privilegios y poder, mientras los indígenas eran explotados y marginados. En algunos lugares hubo migraciones forzadas o trabajo obligatorio.
- Culturales: Los colonizadores impusieron su idioma, religión y costumbres, tratando de civilizar a los pueblos locales según su visión. Esto provocó la pérdida de tradiciones y formas de vida propias de muchas culturas colonizadas. Además, el imperialismo fomentó el orgullo nacionalista de los países europeos, que veían su poder como una prueba de superioridad.