Juan Carlos I, Adolfo Suárez y el fin del franquismo
La transición democrática en España
La transición democrática: la muerte de Franco convirtió a Juan Carlos en protagonista. Don Juan Carlos tenía un proyecto político, se trataba del proyecto que su padre defendía desde 1946, el de facilitar, como rey, la implantación de un sistema democrático. Este proyecto tenía apoyos dentro y fuera de España.
La transición no era fácil. Juan Carlos comenzó su reinado sin salirse de la legalidad franquista. Así, juró fidelidad a los principios del Movimiento, tomó posesión de la corona ante las Cortes franquistas y siguió los pasos marcados por la Ley Orgánica del Estado para el nombramiento de su primer jefe de gobierno.
El primer gobierno de la monarquía
El primer gobierno de don Juan Carlos fue presidido por Arias Navarro. Entraron a formar parte del nuevo gobierno cuatro personas que, a pesar de haber colaborado con el régimen franquista, eran partidarias de la transición: José María de Areilza, Antonio Garrigues, Fraga y Cañabate, pero también había incondicionales del franquismo como Fernando de Santiago. Otro nombramiento importante fue el de Torcuato Fernández Miranda, que ocupaba la presidencia de las Cortes y del Consejo del Reino.
La situación que tenía que afrontar el nuevo gobierno se iba volviendo cada vez más difícil y ETA proseguía con los atentados. Los grupos de la oposición se estaban cada vez más impacientes y exigían el desmantelamiento del régimen franquista ya.
La Coordinación Democrática
La reunión de las fuerzas políticas de la oposición dio origen a la Coordinación Democrática, que manifestó que no aceptaría ninguna operación política de maquillaje del sistema franquista. Fue también el mismo rey quien se declaró plenamente favorable a la implantación de un sistema democrático en España.
Adolfo Suárez y su programa político
Adolfo Suárez fue escogido por el rey porque reunía las condiciones necesarias para realizar una operación política de gran dificultad: convencer a las políticas del sistema franquista para que desmantelaran dicho sistema. Suárez presentó un programa político basado en:
- Elaboración de una Ley para la Reforma Política que permitiera abrir un proceso constituyente para implantar en España un sistema de democracia liberal.
- Convocatoria de elecciones democráticas en junio de 1977 para elegir unas Cortes encargadas de redactar la Constitución.
Su realización fue difícil. El proyecto de la Ley para la Reforma Política fue elaborado por el gobierno de Suárez en septiembre de 1976. A lo largo del mes de noviembre, esta ley fue debatida por las Cortes, las cuales la aprobaron. A partir de este momento se podía abrir ya el proceso electoral para la reunión de las Cortes constituyentes, encargadas de elaborar una Constitución democrática.
Medidas políticas del gobierno de Suárez
Para dar credibilidad a su proyecto, Suárez fue adoptando una serie de medidas políticas:
- En julio de 1976 se dio una amnistía política.
- En diciembre de 1976 fue disuelto el TOP.
- En marzo de 1977 se legalizó el derecho de huelga y en abril del mismo año se decretó la libertad sindical.
También en marzo de 1977 se promulgó una ley electoral que cumplía las condiciones necesarias para ser homologable con las de los países que tenían un sistema de democracia liberal parlamentaria. Suárez iba cumpliendo todas las condiciones que exigían los grupos de la oposición. Previamente había iniciado sus contactos políticos con la oposición, entrevistándose con Felipe González. La actitud posibilista del partido socialista dio alas a Suárez para llevar adelante su proyecto.
La legalización del Partido Comunista
El gran problema para la normalización del país iba a ser la legalización del Partido Comunista, que actuaba cada vez más para exponer sus puntos de vista. A principios de 1977, Suárez decidió afrontar el problema de la legalización del PC. En febrero de ese año se entrevistó con Santiago Carrillo, secretario del PC. La disposición de Carrillo a colaborar sin exigencias previas impulsaron a Suárez a dar el paso más arriesgado de la transición: la legalización del PC.
Suárez conocía bien el llamado búnker: los duros del franquismo tenían buenos contactos con el ejército, y estas buenas relaciones podían constituir un obstáculo si lograban poner al ejército en contra de la reforma política. Para salvar esta dificultad, Suárez intentó apoyarse en el reducido sector de militares liberales que tenía como representante a Gutiérrez Mellado, a quien nombró ministro de Defensa. Actuó con habilidad para promocionar a los oficiales partidarios de la reforma política.
Violencia y tensión política
El País Vasco se mantuvo en plena ebullición política. ETA, que en el verano de 1976 parecía haber abierto una tregua, reemprendió sus acciones terroristas en octubre de ese año. Pero fue sobre todo en diciembre de 1976 y enero de 1977 cuando se desencadenó un conjunto de acciones terroristas que mantuvieron al país en una situación de tensión. Primero fue el GRAPO, que empezó colocando bombas y siguió con el secuestro de dos importantes personalidades del régimen, José María de Oriol y Villaescusa. Mientras duraban estos secuestros, un comando de la ultraderecha asesinó a seis personas, cinco de ellas miembros del PC.
Las elecciones de junio de 1977
Superando todas estas dificultades se pudo llegar a las elecciones de junio de 1977, fijadas para elegir unas Cortes que representaran al pueblo español con la finalidad de redactar y aprobar una nueva Constitución. Fueron las primeras elecciones democráticas que se celebraban en España desde las de febrero de 1936. Votaron unos 18 millones de españoles y el resultado fue el triunfo de la UCD de Suárez.