Justificación de la Desamortización de Mendizábal: Contexto Político y Económico de 1836
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Contexto y Naturaleza del Documento
Este texto es una fuente primaria de carácter político-económico, ya que es un fragmento de una carta dirigida a María Cristina de Borbón, regente de España, y escrita por Juan Álvarez de Mendizábal (presidente del Consejo de Ministros desde septiembre de 1835 y partidario del liberalismo progresista), con la intención de justificar la necesidad de la aprobación del decreto desamortizador. Fue publicado en la Gaceta de Madrid el 21 de febrero de 1836.
Antecedentes Históricos: La Regencia y el Conflicto Dinástico
Antes del fallecimiento de Fernando VII, este promulgó la Pragmática Sanción que anulaba la ley Sálica, dejando como heredera a su hija Isabel y marginando las esperanzas de su hermano, Carlos María Isidro, de subir al trono.
- Tras la muerte de Fernando VII en 1833, asumió el poder María Cristina como regente, madre de Isabel, dado que esta era muy pequeña.
- Para mantener el poder, la Regente tuvo que acercarse a los liberales, ya que los absolutistas, con quienes se enfrentaron varias veces por el poder, se agruparon junto a la figura de Carlos.
Una vez impuesto el régimen liberal, se inició el desmantelamiento del Antiguo Régimen, llevando a cabo reformas como las desamortizaciones, recurrentes desde el gobierno de Manuel Godoy (1798), aunque fueron Mendizábal y Madoz quienes las impulsaron verdaderamente.
Justificación de la Venta de Bienes Confiscados
En el texto, Mendizábal expone y razona los motivos que justifican la venta en pública subasta de los bienes recién confiscados a las órdenes religiosas. Estos motivos se pueden agrupar en dos grandes categorías:
Motivos de Tipo Económico
De los motivos de tipo económico, el autor destaca en primer lugar la necesidad de mejorar la situación de la hacienda nacional mediante el saneamiento de la deuda pública, producida por la Guerra de la Independencia y por las Guerras Carlistas, que se solventaría, en parte, vendiendo las tierras confiscadas. Además:
- Estas tierras pasarían a manos de personas que les sacarían un rendimiento, aumentando la producción.
- Esto permitiría alimentar a una población en crecimiento.
- Se animarían otros sectores como el comercio y la industria, por lo que la riqueza de la nación aumentaría.
Motivos de Tipo Político
De los motivos de tipo político, destaca que al salir al mercado tanta tierra, aumentaría el número de campesinos propietarios afines al liberalismo, por lo que se consolidaría el trono de Isabel II, impidiendo la victoria de los carlistas.
Impacto y Consecuencias de la Desamortización
A pesar de todo, y aunque la desamortización de Mendizábal contribuyó a mejorar la situación de la hacienda —ya que logró solventar la cuarta parte de la deuda y permitió realizar nuevas inversiones estatales—, a la hora de determinar su impacto sobre la estructura de la propiedad, los resultados no fueron tan relevantes.
Consecuencias en la Propiedad de la Tierra
Apartado Mendizábal del poder, el procedimiento seguido fue subastar las propiedades en grandes bloques que los pequeños propietarios no pudieron costear. El resultado fue que quienes las compraron fueron quienes ya las tenían (aristocracia, grandes propietarios…) o quienes podían permitírselas como funcionarios, militares, grandes comerciantes y hombres de negocios. De manera que no se creó esa nueva clase de propietarios que explotase profesionalmente las tierras; esta solo cambió de manos.
Impacto Productivo y Cultural
En lo puramente productivo, la desamortización puso en cultivo grandes extensiones de tierra que hasta entonces habían sido poco, mal o nada explotadas, incrementando la producción agrícola necesaria para una población en continuo crecimiento.
Por último, la desamortización favoreció el alejamiento de los sectores católicos del progresismo, conduciendo a la ruptura de las relaciones diplomáticas con la Santa Sede hasta el Concordato de 1851. Además, en muchos casos, el proceso resultó absolutamente desastroso para la conservación de gran parte del patrimonio artístico y cultural custodiado en los monasterios, ya que fueron subastados, por lo que muchas obras artísticas y literarias desaparecieron o acabaron siendo vendidas a coleccionistas extranjeros.