Kant y los límites del conocimiento: Fenómeno, noúmeno y juicios a priori

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Conocimiento

Conocimiento: La pregunta que Kant pretendió llevar al conocimiento en sus cursos de lógica dejó, por escrito, las tres preguntas que inquietan a cualquier ser humano que se pregunta por sí mismo:

  • ¿Qué puedo conocer? Teoría del conocimiento.
  • ¿Qué debo hacer? Ética.
  • ¿Qué me cabe esperar? Cuestiones religiosas y sociales en obras menores.

La restauración de la confianza en la razón

Para responder a la primera pregunta, Kant llegó a un punto intermedio entre el empirismo y el racionalismo. La confianza en la razón, perdida después de Hume, Kant la restaura gracias a las obras de Newton, en las cuales encontró el modelo racional a imitar.

Para empezar, analizaremos la ciencia elaborada por Newton, la cual se busca en juicios. Kant distinguió dos tipos: analíticos y sintéticos.

Juicios analíticos

Los primeros son aquellos en los cuales el predicado está contenido en el sujeto; el predicado no es más que una explicación de las esencias del sujeto, luego el predicado y el sujeto son lo mismo. Los analíticos son universales, pero carecen de algo: no nos permiten avanzar en el conocimiento.

Juicios sintéticos

Los juicios segundos son aquellos que nos dicen del sujeto un atributo que no estaba latente en el sujeto desde antes, ya que se basan en la experiencia sensible y particular de nuestros sentidos; por esto su veracidad se resiente.

La clave de resolución del problema

He aquí la clave de resolución del problema: averiguar si existe una clase nueva de juicios que nos asegure un avance en nuestro conocimiento y sean universales. Se trata de los llamados juicios a priori.

La estética trascendental

Esto nos lleva a la estética trascendental. Estética significa sensibilidad, y trascendental significa las condiciones que hacen posible nuestro conocimiento sensible: aquellas condiciones a priori, según Kant.

Los datos de los sentidos llegan a nuestra sensibilidad, que los impone unas estructuras mentales que están previamente en nosotros, llamadas espacio y tiempo. Estas instituciones a priori permiten dar una forma a lo que nos llega a través de la experiencia sensible.

La información sensorial nos permite avanzar en el conocimiento, pero el espacio y el tiempo son las instituciones que pone nuestra mente; son las que permiten que podamos hacer afirmaciones universales, gracias a las cuales existen juicios que, además de ser sintéticos, son a priori.

Fenómeno y noúmeno

La suma de los datos sensibles y las intuiciones dan forma al llamado fenómeno. El fenómeno es aquello que conocemos con el espacio y el tiempo.

La cosa en sí, el noúmeno, es aquello de lo que no podemos decir nada seguro, pues sólo conocemos aquello a lo que imponemos nuestra estructura mental.

El límite de nuestro conocimiento son los fenómenos; más allá de ellos se abre el abismo del noúmeno.

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