"Posteriormente, examinando con atención lo que yo era...."
Este fragmento dice que no sirve para nada fingir que no existe ningún elemento material. No podemos dudar de que el yo existe porque la duda acerca de la verdad hace que creamos más la existencia de un yo no material.Si dejáramos de pensar, no podríamos asegurar que el yo existe. El yo existe como una sustancia cuya esencia radica en el pensamiento y es independiente de cualquier elemento material. El alma es totalmente diferente al cuerpo y es muchísimo más fácil de conocer.
"Por el contrario, examinando de nuevo la idea que tenía de un Ser Perfecto..."
En este texto se explica el argumento ontológico. Descartes nos está diciendo que cuando se piensa en un triángulo, estamos pensando en una figura que tiene 3 ángulos, pero en esa figura no está su existencia. Pero, al contrario, cuando se piensa en Dios, pensamos en la perfección. La perfección tiene que tener todas las cualidades y tiene que estar incluida la existencia. Por todo esto, Dios tiene que existir ya que sino tendríamos que pensar en algo igual de perfecto que Dios y que exista.
"Analizadas estas cuestiones, reflexionaba en general sobre todo lo que se requiere para afirmar....."
Descartes también extrae del primer principio el criterio de verdad. Al haber encontrado una certeza, el autor analiza qué tiene ese conocimiento para que la razón lo conciba como cierto. Lo que Descartes describe ahora es el momento del encuentro de este criterio, que es la primera regla del método. Como ya comentamos al hablar de las reglas del método, el criterio de verdad es la evidencia, que yo intuya de forma clara y distinta, sin ningún género de duda, que una proposición es verdadera. En el descubrimiento de la primera verdad incontrovertible tiene su origen dicho criterio. Puesto que del análisis del “yo pienso, luego existo”, no sólo se sigue la sustancialidad del alma, sino que admite como criterio de verdad la forma con que ha logrado el conocimiento del “yo pienso”, es decir, la forma en que ha obtenido la evidencia del “yo pienso” se ha convertido en el modelo de toda verdad y de toda certeza.
De esta forma, los conocimientos sólo serán verdaderos cuando se conciban de una forma clara y distinta, es decir, cuando sean evidentes por sí mismos y la mente pueda alcanzar de ellos una certeza absoluta.