Legado Mudéjar y Moriscos: Convivencia, Conflicto y Transformación en la Península Ibérica
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Mudéjares y Moriscos
Conocemos con el nombre de mudéjares a los musulmanes sometidos a los poderes cristianos tras el avance de éstos sobre territorio de Al-Andalus. Se les permitió conservar su religión, sus costumbres, su cultura y se organizaron en aljamas que gozaron de la protección real. A lo largo de siglos hubo una coexistencia respetuosa entre cristianos y musulmanes. No obstante, eran poblaciones sometidas a una cierta segregación social y a unas cargas fiscales mayores que las soportadas por la población cristiana.
Con el tiempo, la tolerancia religiosa declinó, especialmente tras la toma de Granada, y se caminó hacia la unidad religiosa. La impronta mudéjar se aprecia en la arquitectura, con ejemplos sobresalientes en Aragón (Seo de Zaragoza, torres mudéjares de Teruel, entre otros).
A comienzos del siglo XVI fueron obligados a convertirse al cristianismo, momento a partir del cual se les denomina cristianos nuevos o moriscos. El proceso de integración avanzó en algunas regiones, pero la presencia de los piratas berberiscos y de los turcos como enemigos de la monarquía, les hizo sospechosos. Fueron expulsados a comienzos del siglo XVII por el rey Felipe III, alegando su condición de malos cristianos y de potenciales aliados de los turcos. La medida afectó gravemente a Valencia y Aragón, dejando multitud de pueblos vacíos que fue necesario repoblar.
Señoríos
El señorío supone el dominio sobre tierras y hombres, delegado por el rey en otras personas o colectivos. El titular acumula jurisdicción, rentas y, casi siempre, patrimonio. Los titulares de los señoríos pueden ser nobles o eclesiásticos (órdenes militares, abades, obispos, cabildos, monasterios, etc.).
Tipos de Señorío
- Señorío Jurisdiccional: Los señores nombraban a las autoridades locales, ejercían la justicia y cobraban tributos. Era una fuente de poder político y económico.
- Señorío Territorial: Va acompañado de la existencia de derechos de propiedad sobre una parte de la tierra, lo que se traduce en el cobro de unos cánones por el uso de la misma por parte del campesino.
Origen y Evolución de los Señoríos
Los señoríos se originan en la Edad Media, frecuentemente como donaciones reales para pagar la colaboración en la Reconquista. Durante la Edad Moderna la creación de nuevos señoríos suele hacerse por medio de la enajenación de tierras de realengo. El resultado fue que miles de pueblos quedaron fuera de la autoridad directa de la corona. Los señoríos iban vinculados al mayorazgo, según el cual debían pasar íntegros al hijo mayor, y no podían dividirse.
Abolición de los Señoríos
En el siglo XIX, las Cortes de Cádiz abolieron los señoríos jurisdiccionales, que se convertían en propiedad privada. Se suprimían así los monopolios señoriales y su capacidad de administrar justicia. En un futuro, los sucesivos gobiernos liberales pasarían la responsabilidad de presentar los títulos de la propiedad de los señores a los campesinos. Como casi nadie conservaba estos títulos que habían sido adquiridos en la Edad Media, las propiedades pasaron a manos de los señores.