Ley Natural y Positiva según Santo Tomás: Fundamentos y Preceptos

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La distinción entre ley natural y ley positiva es fundamental en la filosofía de Santo Tomás de Aquino. A continuación, exploraremos ambas leyes según sus definiciones y preceptos.

Ley Natural: Participación en la Ley Eterna

Santo Tomás define la ley natural como la "participación de la ley eterna en la criatura racional" (Suma Teológica, parte I, cuestión 91). El ser humano, al ser racional, participa de lo que Santo Tomás denomina "razón divina" y "divina providencia" en un grado mayor que otras criaturas. Por ello, está "naturalmente inclinado a los actos y fines debidos" y encuentra en sí mismo la conciencia moral, siendo capaz de discernir entre lo bueno y lo malo. Esta ley natural, al tener un contenido racional, es uno de los preámbulos de la fe, accesible tanto a través de la razón como de la fe.

Ley Positiva: Concreción de la Ley Natural

La ley positiva, o ley humana, es el conjunto de "disposiciones particulares descubiertas por la razón humana" (Suma Teológica, parte I, cuestión 91). Para Santo Tomás, la razón práctica debe esforzarse por concretar los preceptos de la ley natural. Estos preceptos generales se reflejan en la naturaleza y la razón humana, que es capaz de descubrirlos y plasmarlos en costumbres que, finalmente, se convierten en leyes. La ley positiva es, por tanto, una construcción humana que deriva, mediante un razonamiento práctico, de los preceptos de la ley natural y orienta la sociabilidad humana hacia el bien común.

Preceptos de la Ley Natural

Los preceptos son los primeros principios de la ley natural, que deben gobernar nuestras acciones y decisiones en el orden práctico. Tal y como explica Santo Tomás en la cuestión 94 de la Suma Teológica, hay tres preceptos que pueden reducirse al primero y más importante:

  • "El bien ha de hacerse y buscarse; el mal ha de evitarse".
  • El segundo precepto considera como ley natural "las cosas que la naturaleza ha enseñado a todos los animales" (conjunción de los sexos, educación de los hijos, etc.).
  • El tercer precepto es "la inclinación natural a buscar la verdad acerca de Dios y a vivir en sociedad", poniendo Santo Tomás los ejemplos de evitar la ignorancia y respetar a los conciudadanos.

Estos preceptos son alcanzables tanto por la razón como por la fe.

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