El Liberalismo en España durante el Siglo XIX: De las Cortes de Cádiz a la Restauración Borbónica

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El Nacimiento del Liberalismo y sus Principios Políticos

En el siglo XIX nace el liberalismo, una corriente que transforma radicalmente las ideas políticas de la época. Los puntos fundamentales del liberalismo se estructuran en torno a los siguientes pilares:

  • Soberanía nacional: La idea de que el poder reside en el pueblo.
  • División de poderes:
    • Poder ejecutivo: En manos del monarca.
    • Poder legislativo: Ejercido por los representantes del pueblo elegidos mediante sufragio (aunque inicialmente restringido).
    • Poder judicial: En manos de los jueces.
  • Sufragio censitario: El liberalismo establece una tasa económica para determinar quién tiene derecho a voto; solo quienes superan dicho nivel de renta pueden participar en las elecciones.
  • Derechos y libertades: Defensa de la libertad de prensa y de publicación, tanto de noticias como de ideas. Se considera que esta libertad es esencial para informar al pueblo y permitir un voto más consciente.

El liberalismo se impuso en diversos países, destacando el caso de Estados Unidos. En Europa, el primer gran país en adoptar el sistema liberal fue Francia tras la Revolución Francesa.

La Guerra de la Independencia en España (1808-1814)

En España, el primer intento de establecer un estado liberal se produce durante la Guerra de la Independencia. El conflicto estalla el 2 de mayo de 1808 en Madrid, debido al rechazo generalizado hacia José I Bonaparte y al aumento de la tensión entre el ejército francés y el español.

Hitos del conflicto y la resistencia

Tras los sucesos de Madrid, la noticia del levantamiento se propagó rápidamente. El alcalde de Móstoles hizo un llamamiento oficial de apoyo a la capital. Aunque inicialmente Napoleón no dio importancia a la revuelta, la situación cambió en julio de 1808 con la Batalla de Bailén, donde las tropas españolas vencieron al ejército de ocupación francés. Esta derrota obligó a Napoleón a intervenir personalmente en España con su mejor ejército.

Inglaterra, enemiga de Napoleón, envió apoyo militar bajo el mando del Duque de Wellington. A pesar de la inferioridad numérica (60.000 soldados españoles frente a 300.000 franceses), la balanza se equilibró gracias a la guerrilla: pequeños grupos de combatientes que atacaban la retaguardia francesa, boicoteando sus suministros y descanso.

El fin de la guerra

El punto de inflexión definitivo ocurrió cuando Napoleón retiró tropas de España para intentar conquistar Rusia, donde fue derrotado. El ejército español, aprovechando esta debilidad, expulsó progresivamente a los franceses. Finalmente, en julio, tras la Batalla de Vitoria, España ganó la guerra. Napoleón firmó la paz y reconoció a Fernando VII como rey legítimo.

El Conflicto entre el Estado Liberal y el Absolutismo

Durante la guerra, el vacío de poder llevó a la creación de Juntas Revolucionarias, coordinadas por una Junta Central que nombró una regencia. Su principal objetivo fue convocar las Cortes de Cádiz, donde se promulgó la Constitución de 1812 (la primera de España).

El Reinado de Fernando VII

Al regresar, Fernando VII, de convicciones absolutistas, rechazó la Constitución e inició el Sexenio Absolutista. Sin embargo, el liberalismo persistió en el ejército, y en 1820, el pronunciamiento de Rafael de Riego obligó al rey a jurar la Constitución, iniciando el Trienio Liberal. Durante este periodo se eliminó la Inquisición.

El contexto internacional favoreció el regreso al absolutismo. Fernando VII pidió ayuda a Francia, que envió a los Cien Mil Hijos de San Luis en 1823, restaurando el poder absoluto e iniciando la Década Ominosa, caracterizada por la persecución y ejecución de líderes liberales.

El Reinado de Isabel II y el Triunfo del Liberalismo

Con Isabel II se consolidó definitivamente el estado liberal, aunque no sin dificultades. El régimen tuvo que enfrentarse a los absolutistas (carlistas) y a movimientos radicales (demócratas y republicanos).

Moderados vs. Progresistas

El liberalismo español se fracturó en dos tendencias:

  • Moderados: Defendían un sufragio muy restringido (rentas altas).
  • Progresistas: Partidarios de ampliar el derecho al voto bajando los requisitos de renta.

La política del periodo estuvo marcada por la falta de respeto al sistema electoral y el constante protagonismo del ejército a través de golpes de estado.

La Cuestión Sucesoria y las Guerras Carlistas

Fernando VII promulgó la Pragmática Sanción para que su hija Isabel pudiera reinar. Su hermano, Carlos María Isidro, no aceptó esta ley, lo que desencadenó la Primera Guerra Carlista (1833-1840). Los liberales apoyaron a Isabel y los absolutistas a Carlos. La guerra terminó con la victoria isabelina y el Abrazo de Vergara.

Del Sexenio Democrático a la Restauración Borbónica

El desprestigio de Isabel II culminó en la Revolución de Septiembre de 1868 ("La Gloriosa"), que obligó a la reina a abdicar. Se inició entonces el Sexenio Democrático, con la Constitución de 1869, la primera en establecer el sufragio universal masculino.

Inestabilidad y República

Tras el breve y fallido reinado de Amadeo I, se proclamó la Primera República Española (1873), que duró apenas 11 meses debido a la división interna. Un golpe de estado liderado por Martínez Campos restauró la monarquía borbónica en la figura de Alfonso XII.

El Sistema de la Restauración

El artífice del nuevo sistema fue Cánovas del Castillo, quien redactó la Constitución de 1876. Este periodo se caracterizó por el bipartidismo y la alternancia pacífica en el poder, asegurada mediante la manipulación sistemática de las elecciones.

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