El Liberalismo y las Revoluciones del Siglo XIX: Transformaciones en Europa

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El Liberalismo

El liberalismo defendía las libertades individuales, tales como la libertad de expresión, pensamiento, asociación, reunión y prensa. Asimismo, proponía la división de poderes:

  • Ejecutivo: en manos del gobierno.
  • Legislativo: en el parlamento.
  • Judicial: en los tribunales.

Además, defendía la soberanía nacional —el poder reside en los ciudadanos—, la igualdad ante la ley y el constitucionalismo, basado en constituciones que actuaban como pactos fundamentales.

La Restauración

Tras la derrota de Napoleón, las potencias europeas intentaron recuperar el Antiguo Régimen. En el Congreso de Viena de 1815 se acordó devolver el poder a los monarcas destronados. En Francia, se restauró la monarquía borbónica con Luis XVIII.

Las revoluciones liberales del siglo XIX

A pesar de la Restauración, las ideas liberales se extendieron por Europa y provocaron varias oleadas revolucionarias en 1820, 1830 y 1848.

Revoluciones de 1820

La primera revolución liberal comenzó en España en 1820. Su éxito inicial permitió que el movimiento se extendiera a Portugal y a territorios mediterráneos como Nápoles y Grecia.

Revoluciones de 1830

En Francia, el rey Carlos X suspendió la libertad de prensa, lo que provocó una revolución. Carlos X abdicó y la corona pasó a Luis Felipe de Orleans.

Revolución de 1848

La revolución comenzó en Francia, influida por el movimiento obrero y las ideas democráticas. Luis Felipe de Orleans abdicó y se proclamó la Segunda República Francesa. Tras enfrentamientos entre burgueses y obreros, se estableció un poder ejecutivo fuerte dirigido por Luis Napoleón Bonaparte, quien más tarde creó el Segundo Imperio francés como Napoleón III.

La unificación italiana

La unificación italiana se desarrolló en dos fases:

  • Primera fase: Dirigida por Víctor Manuel II y Cavour, se anexionaron Lombardía (1859), Módena y Toscana.
  • Segunda fase: Iniciada en 1860 con la conquista de Nápoles y Sicilia por Garibaldi, seguida por la anexión de Venecia y la ocupación de Roma.

Tras la unificación, Italia adoptó una monarquía constitucional y Víctor Manuel II se convirtió en su primer rey.

La unificación alemana

Liderada por Bismarck, canciller del rey Guillermo I de Prusia, el proceso se consolidó tras vencer a Dinamarca, Austria y Francia (guerra franco-prusiana). Como consecuencia, Francia cedió Alsacia y Lorena, y se creó el Imperio alemán o Segundo Reich, encabezado por Prusia.

El Sexenio Absolutista en España

Tras la derrota de Napoleón, los Borbones regresaron a España con Fernando VII. El monarca abolió la Constitución, restauró el absolutismo e inició una dura represión contra liberales y afrancesados.

Trienio Liberal (1820-1823)

En 1820, el pronunciamiento de Rafael del Riego y Antonio Quiroga obligó a Fernando VII a restablecer la Constitución de 1812. Este periodo finalizó con la intervención de los Cien Mil Hijos de San Luis, dirigidos por el duque de Angulema, quienes repusieron el absolutismo.

Problema sucesorio y origen del carlismo

Al final de su reinado, Fernando VII aprobó la Pragmática Sanción, que anulaba la Ley Sálica y permitía reinar a su hija Isabel. Esto provocó el descontento de Carlos María Isidro, hermano del rey, quien defendía su derecho al trono. Tras la muerte de Fernando VII en 1833, surgieron las primeras partidas carlistas, dando inicio a la Primera Guerra Carlista.

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