Qué es la literatura: Atributos fundamentales del lenguaje artístico

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Introducción

Definir la literatura es una tarea compleja, ya que su noción ha fluctuado desde el siglo XVIII. Sin embargo, a partir del siglo XX, estudios como los de los formalistas rusos se centraron en la "literariedad", es decir, en aquello que convierte a un texto en una obra de arte. La literatura se entiende hoy como un uso especial del lenguaje, diferente al cotidiano, donde la palabra no solo transmite información, sino que crea mundos y belleza estética a través de marcas distintivas que examinaremos a continuación.

Desarrollo

I. Función poética, autotelismo y autorreferencialidad

En primer lugar, la literatura se define por la función poética, donde el mensaje se centra en sí mismo. Esto se vincula con el autotelismo, es decir, que el lenguaje literario no tiene una finalidad práctica de comunicación, sino que su objetivo se agota en la propia obra. Dicho de otro modo, el texto es autorreferencial porque deja en evidencia sus propios mecanismos, como metáforas y juegos de sonoridad.

Esto se observa claramente en el cuento "La noche boca arriba" de Julio Cortázar, cuando describe que "la moto ronroneaba entre sus piernas" y el viento "le chicoteaba los pantalones". Aquí, el lenguaje funciona como un artificio que busca el extrañamiento del lector más allá de la simple narración de un accidente.

II. Discurso ficcional y el heterocosmos

Asimismo, el texto literario se constituye como un discurso ficcional que instituye una realidad propia o heterocosmos. Para explicar este atributo, podemos establecer una comparación: mientras que un texto histórico busca la verdad fáctica, el cuento "Míster Taylor" de Augusto Monterroso construye un universo con reglas propias donde la reducción y venta de cabezas humanas es una actividad empresarial lógica y próspera. Aunque este mundo se nutra de la realidad (matriz primordial), la obra significa de manera inmanente, creando un "mundo posible" fabricado exclusivamente con palabras que no dependen de la verificación externa.

III. Connotación, plurivocidad e intertextualidad

Finalmente, la literatura se distingue por ser un discurso connotativo y plurívoco. A diferencia del lenguaje científico, que es monosignificativo, el signo literario huye del significado único y permite múltiples dimensiones semánticas o polisemia. Esto se potencia con la intertextualidad, que es la conexión de un texto con otros textos o voces.

Un ejemplo magistral es "El eclipse", de Monterroso, cuando menciona que los mayas conocían los eclipses "sin la valiosa ayuda de Aristóteles". Esta referencia al filósofo griego demanda un lector activo que reconozca la intertextualidad para captar la ironía; aquí, la palabra "valiosa" connota un sentido opuesto, transformando el texto en una crítica polivalente al eurocentrismo.

Conclusión

En conclusión, la literatura no es simplemente un conjunto de historias, sino una construcción lingüística dinámica definida por sus atributos fundamentales. Desde la creación de un heterocosmos hasta el uso de la función poética y la intertextualidad, estos rasgos demuestran que en lo literario el "cómo se dice" es tan importante como el "qué se dice". Comprender estos mecanismos nos permite apreciar la literatura como un arte de la palabra que, aunque cambie con el tiempo, mantiene su esencia como un espacio de libertad interpretativa y creación de mundos.

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