La Literatura Barroca: Prosa Didáctica, Ficción y Temática Existencial

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1. Temas de la Literatura Barroca

La poesía española del siglo XVII contempla al mundo como un teatro donde todo es apariencia o sueño, y tomar conciencia de ello lleva al desengaño. Este se manifiesta en una visión pesimista de la existencia que traslada cualquier esperanza de felicidad a la vida ultraterrena o, como ocurre en numerosas ocasiones, suscita la burla y la crítica de casi todo lo considerado serio.

Además, la vida se ve como un presente inestable y fugaz, acompañado siempre por la muerte, un tema recurrente en todo el arte barroco. El paso del tiempo se convierte en una obsesión y se plasma en tópicos clásicos como:

  • Carpe diem: 'aprovecha el momento'.
  • Memento mori: 'recuerda que has de morir'.
  • Tempus fugit: 'el tiempo huye'.

El tema amoroso, muy cultivado en la época, se vincula en muchas ocasiones al desengaño y la muerte, mientras que la mitología se aleja de la concepción renacentista: a veces se trata en tono jocoso y otras se usa como una forma de demostrar el virtuosismo del escritor.

2. La Prosa en el Siglo XVII

2.1. La prosa didáctica

Destaca la figura de Baltasar Gracián (1601-1658), un intelectual que, desde una visión pesimista de la condición humana, se ocupa de cuestiones como las apariencias, la educación, la prudencia y la virtud, en tratados fundamentales como:

  • El héroe
  • Oráculo manual y arte de prudencia
  • El Criticón

2.2. La prosa de ficción

La Historia de la vida del Buscón llamado don Pablos, conocida como El Buscón, constituye una valiosa contribución de Quevedo a la novela picaresca. Se trata de un relato autobiográfico ficticio en el que Pablos, el protagonista narrador de origen innoble, va contando su paso por diversos ambientes marginales y su servicio a varios amos.

Sin embargo, el personaje no presenta una evolución interna, como Lázaro, sino que en la obra se acumulan de manera independiente episodios cómicos en los que resulta malparado. La pretensión de Quevedo en la obra no parece ser la justificación de las actitudes del pícaro (como ocurre en el Lazarillo), sino satirizar el anhelo de ascenso social, tan frecuente en la España del momento.

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