Literatura Latina: La Fábula de Fedro y el Teatro Romano

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1. La Fábula Latina: Fedro

Fedro fue el autor más importante de este género en Roma. La fábula surgió como una reacción ante la poesía de tono elevado y solemne, consolidándose como otro género de la literatura narrativa.

La fábula refleja la vida cotidiana; sus personajes suelen ser hombres vulgares a los que se relaciona con animales. Mediante este recurso, transporta a los lectores a una época mítica y fantástica en la que incluso los seres inanimados hablaban. Sus transmisores originarios fueron los mercaderes y esclavos. Las fábulas esópicas reflejan la lucha del pueblo humilde frente a los privilegiados (reunidas en las Fabulae Aesopiae de Fedro).

Trayectoria y Obra de Fedro

Fedro (siglo I d.C.) fue el primer autor romano que intentó cultivar el género esópico:

  • Sus dos primeros libros fueron compuestos y publicados durante el reinado de Tiberio.
  • El tercer libro vio la luz en la época de Calígula.

Algunas de sus composiciones fueron interpretadas como maliciosas sátiras políticas. El ministro Sejano reconoció que las fábulas constituían el único medio de defensa del que disponía la servidumbre oprimida. El epílogo del tercer libro refleja la evolución satírica personal del autor, donde representa a un poeta envejecido y carente de fuerzas.

Sus cinco libros comprenden un total de 93 composiciones:

  • Las primeras fábulas se atienen más fielmente al modelo de Esopo (por ejemplo, El lobo y el cordero, que expone la amarga historia del débil frente al tirano, o Las ranas pidiendo rey).
  • El tema de la opresión del débil por el poderoso resulta obsesivo en su producción y se proyecta a lo largo de toda su obra.
  • Cada fábula expresa un explícito contenido ético y moral.

2. El Teatro Romano: Contexto y Representación

Los juegos públicos (ludi publici) eran espectáculos solemnes organizados en festividades cívico-religiosas como los Ludi Megalenses, Ludi Apollinares, Ludi Romani y Ludi Plebeii.

El Edificio Teatral y la Puesta en Escena

  • Estructura arquitectónica: En sus orígenes, el teatro consistía en un simple terreno acotado al aire libre donde los espectadores permanecían de pie o sentados. Con el tiempo se construyeron estructuras de madera desmontables y, más adelante, edificios estables de planta semicircular con gradas (cavea) y un escenario inferior cerrado por un muro monumental decorado con estatuas, columnas y relieves (scaenae frons).
  • Organización: La organización corría a cargo de los ediles, quienes contrataban a un director de escena (dominus gregis) para adquirir y montar la obra pertinente.
  • Actores: Eran exclusivamente varones e interpretaban también los papeles femeninos. Se distinguían en escena mediante pelucas y, posteriormente, con el uso generalizado de máscaras.
  • Indumentaria: El vestuario variaba según el género dramático, el papel, la edad y el sexo. El actor trágico calzaba la crepida (o coturno) y el cómico vestía el soccus.
  • Desarrollo de la función: Las representaciones tenían lugar en las primeras horas de la tarde; el acceso era gratuito y solía congregar a un público bullicioso. Las piezas estaban compuestas en verso con una amplia variedad métrica, alternando el diálogo con la música y la danza.

3. Clasificación de las Obras Dramáticas

El teatro latino se dividió fundamentalmente en tragedia y comedia. Surgió formalmente en Roma a partir de la traducción y adaptación de textos griegos, para luego incorporar obras de temática puramente nacional romana. Se distinguen cuatro grandes modalidades:

  • Comedia: Fabula palliata (asunto y personajes griegos) y Fabula togata (asunto y personajes romanos).
  • Tragedia: Fabula crepidata (asunto griego) y Fabula praetexta (asunto romano).

4. La Comedia: Plauto y Terencio

Plauto (s. III a.C.)

Plauto es considerado el autor cómico más popular del teatro latino. Destacan entre sus comedias:

  • Amphitruo: Júpiter se enamora de Alcmena, esposa del general Anfitrión, aprovechando que este se encuentra en la guerra para suplantarlo; del engaño nacerán gemelos de progenitores distintos.
  • Aulularia: Narra la historia de un anciano avaro que encuentra una olla con oro y vive aterrorizado ante la posibilidad de que se la roben, hasta que un joven enamorado de su hija interviene en su restitución.
  • Miles gloriosus: Un militar fanfarrón retiene a una joven y a su esclavo; el antiguo amo de la doncella se hospeda en la casa contigua para reencontrarse con ella, burlando al soldado al fingir la existencia de una hermana gemela para escapar juntos.
  • Captivi: Hegión emprende la búsqueda de sus dos hijos, secuestrados y vendidos como esclavos años atrás.

Género y técnica: Sus obras pertenecen al subgénero de la fabula palliata, adaptaciones de la Comedia Nueva griega (con Menandro como máximo exponente). Plauto recurría a la técnica de la imitación creadora (contaminatio), tomándose amplias libertades argumentales mediante enredos amorosos, anagnórisis (reconocimiento de hijos perdidos), soldados fanfarrones, esclavos astutos y alcahuetes. Su lenguaje destaca por el uso de chistes procaces y recursos verbales directos para suscitar la risa del auditorio.

Terencio (s. II a.C.)

Autor de seis obras conservadas en su totalidad: Andria, Hecyra, Heautontimorumenos (El que se atormenta a sí mismo), Eunuchus, Phormio y Adelphoe. Sus comedias destacan por una mayor finura psicológica y un lenguaje más depurado. Nos han llegado precedidas por didascalias (fichas técnicas de la representación) y períocas (resúmenes en verso del argumento).

5. La Tragedia en Roma: Época Republicana y Séneca

La Tragedia Republicana

Comenzó a florecer tras la conquista de Tarento, hecho que intensificó el influjo directo de la cultura griega en Roma. Sin embargo, la tragedia no alcanzó el arraigo popular masivo de la comedia, motivo por el cual de los trágicos arcaicos solo se conservan escasos fragmentos.

La Tragedia en la Época de Séneca

Con el paso del tiempo, las preferencias de la plebe derivaron hacia espectáculos circenses y formas teatrales menores como el mimo, las atelanas y las pantomimas.

En el siglo I d.C., Séneca revitalizó la tragedia siguiendo la costumbre de fusionar diversos referentes griegos (especialmente Eurípides). Sus obras presentan un acusado estilo retórico, caracterizado por el laconismo, la agudeza reflexiva y la abundancia de aforismos y sentencias morales, adaptadas preferentemente a la lectura o recitación en círculos cultos más que a la representación en grandes teatros.

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