Literatura Valenciana de Postguerra: De la Clandestinidad a la Renovación
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Época de clandestinidad:
Los años 30 y la represión franquista
En la década de los años 30, la publicación de novelas en Valencia comenzó un camino que parecía normal: se escribían muchas más novelas. Pero después de la Guerra Civil, el gobierno franquista impuso límites a la publicación de libros en Valencia y la censura se intensificó. Se les miraba con más atención. Tuvieron que pasar 30 años, particularmente cuando el mercado editorial alcanzó un volumen considerable, para hacer posible la profesionalización de un buen número de escritores y, por tanto, que la literatura autóctona se pudiera considerar normal.
Hacia la normalidad:
El exilio y la década de 1940
Algunos novelistas que habían publicado obras antes del conflicto bélico siguieron escribiendo. Ya en la década de los años 40 se publicaron varias novelas en el exilio: la mayoría tenían como tema la dura experiencia del exilio. Pocas novelas hablaban del conflicto armado propiamente dicho. Dejando de lado este tipo de novela, el panorama novelístico en nuestra lengua se empieza a normalizar en la década de los años 50.
La narrativa valenciana de la postguerra:
El auge de la mujer y la novela de folletines
Durante los años de posguerra se produce un aumento en la cantidad de novelas publicadas por autores valencianos, como Y la paz (1953) de Miquel Adlert, Entre el cielo y la tierra (1956) y Una mujer como otra, ambas de Beatriz Civera. El hecho más destacable es la irrupción de la mujer en el mundo literario, prácticamente silenciada durante el Renacimiento, lo que otorga nuevos enfoques en la narrativa valenciana, que vivió en esta época su momento más interesante desde el siglo XV. La mayoría de estas narraciones siguen el modelo de la novela de folletines. Así, en las dos obras citadas de Civera aparecen un narrador en tercera persona omnisciente, dentro de una continuidad temporal y con personajes arquetípicos. A veces aparece una tímida aproximación a la problemática social, como en El último siervo.
Corrientes principales de la novela de posguerra:
De la novela psicológica al realismo objetivista
La mayoría de los escritores que habían comenzado a publicar novelas antes de la guerra siguieron el tipo de novela psicológica, que tiene una evolución distinta en cada autor, aunque la finalidad que se proponen es la misma: presentar un friso interno y externo de la vida en nuestras tierras. Los novelistas más destacados de esta tendencia son Joan Salas, Xavier Beguerel, María Aurelia y Mercè Rodoreda, que evolucionó hacia un tipo de novela poética y simbólica.
Hacia los años sesenta, la novela se decanta hacia el realismo objetivista, influida por el neorrealismo europeo que había surgido como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial y los novelistas estadounidenses del periodo de entreguerras. La obra se caracteriza por desentrañar las vivencias de la infancia durante la guerra que habían vivido; no falta tampoco el análisis psicológico. El autor más destacado es Josep M. Espinàs. Durante los años 70, la novelística en nuestra lengua se renueva influida por los movimientos americanos y europeos de contestación social y por los escritores latinoamericanos. Terenci Moix y Montserrat Roig destacan en esta época.
Los novelistas que empiezan a publicar en las dos últimas décadas del siglo XX no vivieron la dura posguerra y suelen centrar el argumento en los años de infancia o en el análisis de un ciclo familiar. Presentan también una preocupación por encontrar técnicas nuevas y, a menudo, reflejan la influencia de los nuevos medios de comunicación y del lenguaje de los cómics.