El Manifiesto de los Persas: Claves del Absolutismo en la España de 1814
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Introducción al Manifiesto de los Persas
Nos encontramos ante el fragmento del llamado “Manifiesto de los Persas”, un documento histórico circunstancial. Al ofrecer la visión de sus autores sobre la situación de España, se clasifica como una fuente primaria de carácter político. Entre sus redactores cabe destacar la presencia de sectores tradicionalistas y partidarios de la monarquía absolutista. El documento fue redactado en Valencia en abril de 1814, dirigido al rey Fernando VII y con un alcance nacional.
Conceptos fundamentales
Antes de profundizar en el comentario, definiremos los términos más importantes del fragmento y la idea principal que motivó su elaboración:
- Monarquía absoluta: Sistema político donde el rey concentra todo el poder (ejecutivo, legislativo y judicial).
- Constitución de Cádiz: Ley suprema que fundamenta un Estado de derecho y obliga a su cumplimiento. Emana de la soberanía nacional a través de sus representantes en las Cortes; fue la primera de carácter progresista en España.
- Cortes: Órgano legislativo y representativo de la soberanía de la nación, encargado también del control del gobierno.
Estructura y contenido del texto
Analizando su contenido, podemos distinguir las siguientes partes:
1. El caos durante la ausencia del Rey (Líneas 1-9)
Los firmantes aluden al caos reinante durante la ausencia del monarca entre 1808 y 1814. Para ello, comparan la situación con un hecho histórico relacionado con “los persas”, de donde proviene la denominación del texto.
2. Defensa de la legitimidad de la monarquía absoluta (Líneas 10-21)
En esta sección se argumenta que la monarquía absoluta es la única que garantiza la justicia. Se sostiene que el poder procede de Dios, tratándose por tanto de una monarquía de Derecho Divino. Según el manifiesto, el poder debe tener un carácter absoluto y sin limitaciones, siendo el único sistema que asegura la libertad, el derecho de propiedad y las garantías de la ley.
3. Rechazo a la Constitución de 1812 (Línea 22-final)
Finalmente, los autores consideran ilegítima la Constitución de 1812 por no haber sido aprobada por el rey.