Las Manufacturas Reales y el Desarrollo Económico en la España del Siglo XVIII

Clasificado en Historia

Escrito el en español con un tamaño de 3,28 KB

El Impulso del Estado: Las Reales Fábricas (Manufacturas)

Ya en tiempos de Felipe V se fundaron en España las Reales Fábricas con el objetivo de proporcionar productos de calidad tanto para los palacios reales como para clientes adinerados de la Península y de América. La Corona se encargaba de crear las empresas, financiarlas y gestionarlas.

Entre las creaciones regias más destacadas, podemos mencionar:

  • La Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara
  • La Real Fábrica de Porcelanas y Piedras Duras del Buen Retiro
  • La Real Fábrica de Cristal de la Granja de San Ildefonso

También hubo una incursión en la fabricación de paños con la Real Fábrica de Guadalajara y la Real Fábrica de Paños de Segovia.

Sin embargo, la vida económica de las manufacturas reales fue negativa. Decidida a impulsar el desarrollo del país, la Corona rompió el monopolio de los gremios, que impedían la libertad del trabajo y paralizaban la industria. Esto produjo una situación de déficit, ya que el Estado asumía empresas en bancarrota para reflotarlas. Una vez superada la etapa fundacional, a las industrias estatales les sobraron privilegios, que no hicieron sino acostumbrar a sus dirigentes a la ayuda estatal.

Manufacturas Privadas

En cambio, en la periferia vasca (siderurgia), catalana (especializada en la fabricación de indianas), valenciana y gallega, la iniciativa privada arraigó con fuerza, bajo la dirección de la burguesía comercial. Comenzaron a transformar su artesanía textil, adaptándola con el cambio de la lana por el algodón, y alcanzaron gran éxito con las indianas: tejidos de algodón estampados destinados al mercado americano. Sin apenas capitales, la iniciativa privada tropezaría a menudo con los impuestos por un mercado excesivamente regionalizado y de baja demanda.

Desarrollo del Comercio

El Proteccionismo (Política Comercial) Durante la 1ª Mitad del Siglo XVIII

Los economistas, algunos de ellos agrupados en las Sociedades Económicas de Amigos del País, consideraban primordial frenar el déficit crónico de la balanza de pagos y reanimar la demanda interior. Para ello, se creó un Mercado Nacional, y nada mejor que cargar con elevados gravámenes las importaciones y liberar de trabas internas el movimiento de mercancías. Fue el comienzo de una política económica proteccionista.

Para afrontar los gastos crecientes, el Estado ejerció de banquero después de la fundación del primer banco nacional de España, el Banco de San Carlos, aunque su actividad no consiguió aliviar las angustias de la Hacienda Pública.

Libre Comercio con América (Política Comercial) 2ª Mitad del Siglo XVIII

Otra medida de gran repercusión fue la de poner fin al monopolio de Cádiz en los intercambios con América. En 1778 se promulgó el Decreto de Libre Comercio con América. La libertad comercial impulsó las regiones de la periferia, que promovieron variadas industrias con el fin de satisfacer la demanda de los virreinatos. Los criollos, enriquecidos con la exportación de artículos como el cacao o el café, pedían manufacturas de alta calidad, y si España no se ponía al día con su producción, serían sus rivales, Gran Bretaña, Francia y Holanda, los países beneficiados.

Entradas relacionadas: