Marx, Nietzsche y Ortega: Filosofía de la Sospecha frente a la Razón Vital
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Marx y Nietzsche: semejanzas y diferencias
Marx, vitalismo y Nietzsche comparten planteamientos filosóficos, aunque también presentan diferencias notables.
Semejanzas
En general, el tono crítico es común. Marx y Nietzsche coinciden en la crítica a la religión, pues ambos la consideran una ilusión y una evasión ante la realidad dura: asumir que la explotación proletaria o el absurdo existen nos lleva a creer en un mundo inexistente. También comparten la crítica a la razón: la razón estaría escondiendo intereses burgueses y utilizándose como instrumento teórico de legitimación del poder. Nietzsche sostendría que la razón es la raíz última de la decadente civilización occidental.
Otra similitud se encuentra en la crítica moral. Marx expresa que los valores y formas propias de la burguesía reflejan una traición, y que la inversión del sentido original de las palabras bueno y malo es un engaño. En ambos casos, la moral sería un objeto de crítica, lo que permite encuadrarlos dentro de la filosofía de la sospecha.
Diferencias
Marx rechaza la idea de eterno retorno defendida por Nietzsche, según la cual la naturaleza y la historia son presente absoluto sin finalidad. La visión cíclica de la historia no es compatible con la interpretación teleológica de la historia del marxismo: la sociedad comunista sin clases sería el fin de la historia.
En la misma línea, Marx no acepta el superhombre. La igualdad, frente a la existencia de unos seres de mayor valor, no es compatible con la moral aristocrática del superhombre. Tampoco el desprecio que implica hacia la naturaleza es aceptado por Marx, para quien la dignidad de toda vida humana reside en la actividad y en la capacidad de transformar la naturaleza.
Una diferencia adicional está en el concepto de historia. No solo se trata de la teleología ya comentada, sino también de la concepción dialéctica de la historia de Marx, que Nietzsche rechazaría, pues para él no es posible ningún concepto ordenador. En la medida en que el esquema dialéctico pretende introducir orden, es una racionalización padre del irracionalismo y debe ser rechazado como fantasioso.
Santo Tomás de Aquino y San Agustín
A continuación, se comparan las semejanzas y diferencias entre Santo Tomás y San Agustín, dos autores medievales.
Semejanzas
- Para ambos, la verdad es una sola y se encuentra en Dios.
- Tanto San Agustín como Santo Tomás abordaron el tema de la relación entre razón y fe. Ambos coinciden en que entre ambas no debe haber contradicción. Si esta ocurre, es porque la razón ha inducido al error, pues ambos asumen que la fe es superior a la razón, ya que contiene una verdad superior. Defenderían que entre razón y fe debe haber colaboración.
Diferencias
- Posición respecto a la relación razón-fe: San Agustín no vería necesario que se separen ambas formas de conocimiento, sino que afirmaría que hay relación. Santo Tomás diría que razón y fe están separadas en ámbitos de conocimiento diferentes, sin contradicción (frente a dos verdades aristotélicas).
- San Agustín expone para definir la relación entre razón y fe la fórmula crede ut intelligas e intellige ut credas, y afirma que la fe ilumina la razón para que esta llegue al conocimiento de la verdad que es Dios.
- Santo Tomás propone una mutua colaboración: la fe ayuda a la razón para evitar que caiga en el error; a su vez, la razón ayuda a la fe aclarando y ordenando los dogmas, defendiéndolos ante herejías y sirviendo como preámbulo de la fe. Para Santo Tomás, razón y fe comparten un espacio de confluencia, en el que la razón explica aspectos que son exclusivos de la fe, aunque reconoce que hay otros artículos de fe a los que la razón le resulta imposible acceder. De ahí los campos separados.
- Demostración de la existencia de Dios: San Agustín no necesita demostrarla, ya que es accesible por la fe (iluminación divina). Ofrecerá algunos argumentos, como la creación divina, pero no con carácter demostrativo. Santo Tomás dirá que la existencia de Dios no es evidente para nosotros, pero sí demostrable por sus efectos, tal como expone en sus cinco vías.
- Teoría del conocimiento: San Agustín se acerca más a la racionalidad platónica (versión religiosa o teológica, que sería la doctrina de la iluminación), mientras que Santo Tomás defiende la colaboración entre razón y sentidos, siguiendo la doctrina aristotélica, donde el conocimiento comienza por los sentidos y continúa con el entendimiento, que se encarga de crear conceptos de las cosas a partir de la información de los sentidos.
Razón vital (Ortega) frente a filosofía vitalista (Nietzsche)
Para encontrar paralelismos y diferencias entre Ortega y otro autor, podemos fijarnos en Nietzsche, por ser ambos filósofos de la vida. Para ambos, la vida es la esencia última de la realidad, aunque cada uno la entiende de manera diferente.
Concepción de la vida y la razón
Para Nietzsche, el ser humano se define por la vida entendida como sentimiento irracional, dionisiaco. Ortega afirma que el ser humano es razón vital, vida racionalizada, con lo que mezcla ambos conceptos y toma distancia respecto a la propuesta nietzscheana. Influido por el historicismo, para Ortega la vida se ve en su biografía, como vivencias personales.
Nietzsche opone vida y razón. Esta, según él, no puede penetrar en la esencia básica de la vida, que se caracteriza por el devenir y el cambio. Al dejarnos guiar por la razón, dice, despreciamos los instintos y la vida. Ortega, en cambio, no opone razón y raciovitalismo, sino que los considera complementarios, pues la razón es lo que hace habitable la vida. Por eso, Ortega tiende a identificar razón con vida, ya que, como él dice, la razón es referida a algo, a la totalidad de mi vida. La vida es razón y se entiende cuando se inserta en un contexto. La razón, para Ortega, es indispensable para analizar las circunstancias de cada uno y dar sentido a la vida.
Tiempo, historia y proyecto
Ambos autores coinciden en la concepción de la realidad: para ambos, la vida se caracteriza por el devenir y el cambio. Respecto al concepto de tiempo, sin embargo, también difieren: para Nietzsche es cíclico, retomando la idea del eterno retorno (acontecimientos que se repiten), mientras que Ortega entiende el tiempo de manera lineal. Ningún sentido admite Ortega en que vivamos en un presente absoluto: el hombre es tiempo, lo que implica la integración del pasado y el proyecto de futuro. Propone la vida como proyecto, y ahí Ortega comprende el concepto de vida como proyecto.
Nietzsche diría que el ser humano aspira al superhombre, con valores nuevos y destruyendo la cultura heredada. Ortega sostiene que el hombre tiene existencia auténtica cuando construye su vida creativamente y haciendo uso de la libertad.
Moral y religión
Respecto a la moral y la religión, Nietzsche define una jerarquía al hablar de moral de esclavos y moral de señores, y culpabiliza a la religión de invertir los valores. Por ello, considera necesario matar a Dios para que surja una nueva raza. Ortega, por su parte, divide la sociedad en minoría (élite, hombres con proyecto de vida) y mayoría (masa, personas acomodadas y obedientes). Aunque ateo, se muestra respetuoso con la religión.
La filosofía
Ortega criticaría que la filosofía, tal como la plantea Nietzsche, sea contestada por el argumento de que la filosofía es una actividad innata, inherente al ser humano. Ortega no pretende que la razón falsee la voluntad, sino que el ser humano es un ser que se pregunta, y en esas preguntas aparece la filosofía.