El Mito de Rómulo y Remo: Origen Legendario de Roma

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El origen mítico de Roma: Rómulo y Remo

“Sed debebatur, ut opinor”… “ac iocos celebrare”.

En mi opinión, se debe a los Hados el nacimiento de una ciudad tan grande y el comienzo del mayor imperio, después del poder de los dioses. La Vestal, comprimida por la fuerza, al haber dado a luz a gemelos —o creído así, o porque un dios era autor de la falta más honesta—, nombra a Marte como padre de esta incierta estirpe.

El destino de los gemelos

Ni los dioses ni los hombres libran a ella misma o a su estirpe de la crueldad real: encadenada la sacerdotisa, es entregada a la guardia, y se ordena que los niños sean arrojados a la corriente del río. Por cierta casualidad de origen divino, el Tíber desbordó sus costas en apacibles estanques, impidiendo el acceso al curso justo del río y dando a los que los llevaban la esperanza de que los niños pudieran ahogarse en esas aguas débiles.

El hallazgo en la higuera Ruminal

Cumpliendo con la orden del rey, arrojan a los niños en la crecida más próxima, donde ahora está la higuera Ruminal —se dice que es llamada así por Rómulo—. En estos lugares había entonces vastos desiertos.

  • El milagro de la loba: Se mantiene el rumor de que, como el agua había dejado en seco la cavidad flotante, una loba sedienta cambió su trayectoria desde las montañas hacia el grito infantil.
  • La crianza: La loba, mansa, les ofreció sus mamas hasta que el maestro del ganado real, Fáustulo, los encontró siendo lamidos por el animal.
  • La educación: Los niños fueron llevados a su posada para ser instruidos por su esposa, Larencia.

Interpretaciones históricas

Hay quienes piensan que Larencia, por ser prostituta, era llamada “loba” entre los pastores; de aquí se da lugar a la fábula y también al milagro.

La juventud de los fundadores

Así engendrados y educados, al avanzar su edad, no permanecieron inactivos en las casas ni junto al ganado, sino que recorrían los bosques cazando. Alcanzada la fortaleza en sus cuerpos y mentes, no solo plantaban cara a las fieras, sino que hacían embestidas a los ladrones cargados de botín, dividiendo sus saqueos con los pastores. Creciendo la reunión de jóvenes día a día, celebraban cosas serias y bromas.

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