Mitos Clásicos: Fedra, Midas y Sileno
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Mitos Clásicos: Pasiones, Castigos y Deseos
Fedra, Hipólito y la Tragedia Familiar
Fedra, hija de Minos y esposa de Teseo, se consumió en un amor prohibido por su hijastro, Hipólito. Al no ser correspondida, Fedra urdió un plan para arruinarlo. Envió a su esposo unas tablillas escritas, acusando falsamente a Hipólito de haberla acosado. Tras esto, se quitó la vida arrojándose al mar.
Al enterarse de la tragedia, Teseo, cegado por el dolor, desterró a su hijo de la ciudad y pidió a su padre, Neptuno, que acabara con su vida. Así fue como, mientras Hipólito era arrastrado por su carro tirado por caballos, un toro emergió del mar. El pánico de los caballos ante la aparición del animal provocó que arrastraran a Hipólito, causándole la muerte.
Midas y el Castigo de Apolo
Midas, rey de Frigia e hijo de la diosa madre, fue elegido juez en una disputa musical entre Apolo y Marsias (Pane). En esta contienda, Apolo tocaba la flauta y Marsias competía con el mismo instrumento. Tras la deliberación, y al no ser Apolo elegido como el mejor por Midas, el dios del sol lo castigó severamente.
Indignado, Apolo sentenció a Midas: "Tal como tuviste el corazón al juzgar, tales tendrás las orejas". Tras estas palabras, Midas se encontró con unas orejas de burro.
Sileno, Midas y el Don del Oro
En una ocasión, Sileno, miembro del cortejo de Liber (Dioniso), se extravió mientras el dios conducía su ejército a la India. El rey Midas lo acogió con gran hospitalidad y le proporcionó una guía para que regresara junto a Liber. Agradecido por la generosidad de Midas, Liber le concedió el poder de pedir el deseo que más anhelara.
Midas, sin dudarlo, pidió que todo lo que tocara se convirtiera en oro. Este deseo, que inicialmente parecía una bendición, pronto se convirtió en una terrible maldición.
Las Consecuencias del Deseo de Midas
Habiendo obtenido su anhelado don, Midas regresó a su palacio. Sin embargo, pronto descubrió las graves consecuencias de su petición: todo lo que tocaba, desde la comida hasta sus seres queridos, se transformaba en oro. Torturado por el hambre y la soledad, Midas suplicó a Liber que le retirara aquel don que ahora le causaba tanto sufrimiento.
Liber, compasivo, le ordenó que se bañara en el río Pactolo. Al entrar en contacto con el agua, el oro que cubría su cuerpo se desprendió, tiñendo el río de un color dorado. Este río es conocido en Lidia como Crysoroas.