La Monarquía Hispánica: de los Austrias a los Borbones

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Los Austrias del siglo XVI: Política Interior y Exterior

Carlos I

Carlos I, nacido y educado en Flandes, hijo de Felipe “el Hermoso” y Juana “la Loca”, heredó la Corona de Aragón y Castilla en 1516, junto con vastos territorios en Europa y el título imperial. Su reinado enfrentó conflictos internos, como la Guerra de las Comunidades (1520-1521) y la Revuelta de las Germanías (1519-1523), relacionados con tensiones sociales tras la muerte de Isabel. En política exterior, buscó el Imperio universal cristiano, enfrentándose a Francia por la hegemonía europea, a los turcos en defensa del comercio mediterráneo y a los protestantes por la unidad católica.

Felipe II

Su hijo, Felipe II, heredó una monarquía amplia y diversa. Internamente, su autoritarismo y la intolerancia religiosa causaron rebeliones, como la de los moriscos en Granada y la de Aragón. En el ámbito externo, afrontó la sublevación de los Países Bajos, rivalidades con Francia, conflictos con Inglaterra y guerras contra los turcos. La invasión de las Islas Británicas con la "Armada Invencible" resultó en un fracaso. Sin embargo, logró una victoria significativa en la Batalla de Lepanto contra los turcos en 1571 y unificó Portugal en 1580. La política exterior de Felipe II estuvo marcada por desafíos constantes y una serie de enfrentamientos con potencias europeas y enemigos heredados de su padre.

Los Austrias del siglo XVII: Política Interior y Exterior

Durante el siglo XVII, la Monarquía Hispánica estuvo bajo el gobierno de los "Austrias Menores", caracterizados por delegar el poder en "validos".

Felipe III, Felipe IV y Carlos II

Felipe III (1598-1621) designó al duque de Lerma como valido y estableció la Pax Hispánica. Su sucesor, Felipe IV (1621-1665), confió en el conde-duque de Olivares, quien enfrentó rebeliones en Cataluña (Guerra dels Segadors) y Portugal. Las guerras exteriores, como la Guerra de los Treinta Años y conflictos con Francia y las Provincias Unidas, llevaron a crisis y pérdida de territorios tras la Paz de Westfalia (1648) y la Paz de los Pirineos (1659).

Carlos II (1665-1700) heredó un reino debilitado. Su regencia, encabezada por la madre Mariana de Austria, intentó la recuperación económica con reformas como la Junta de Comercio y políticas monetarias deflacionistas. La política exterior se vio marcada por las guerras expansionistas de Luis XIV de Francia, resultando en la pérdida de territorios. La cuestión sucesoria se volvió crucial al final del reinado, ya que Carlos II, sin descendencia, dejó el trono en su testamento a su sobrino, Felipe de Anjou, desencadenando la Guerra de Sucesión Española.

La Nueva Monarquía Borbónica: Los Decretos de Nueva Planta. Modelo de Estado y Alcance de las Reformas

En el siglo XVIII, la Casa de Borbón asumió el trono español, marcando cambios significativos en la orientación de la monarquía. Su enfoque principal fue la defensa del Imperio colonial y la recuperación de territorios perdidos, manteniendo alianzas con Francia y enfrentándose a Inglaterra, otra gran potencia colonial. La dinastía implementó reformas internas para establecer una monarquía absoluta y centralizada, eliminando los derechos forales de los territorios que los Austrias habían respetado.

Reformas Borbónicas

Las reformas abordaron la administración y el gobierno, destacando los Decretos de Nueva Planta que derogaron fueros y privilegios en la Corona de Aragón. Se crearon divisiones territoriales, suprimiendo virreyes y estableciendo Capitanías generales. Se implementó un reclutamiento triple para formar un ejército permanente.

A nivel central, se eliminaron los Consejos, salvo el de Castilla, creando Secretarías con ministros al frente. Las Cortes se redujeron a las de Castilla, excluyendo a Navarra. En la Iglesia, se intensificó el regalismo, estableciendo el Concordato de 1753 y expulsando a los jesuitas en 1767. Carlos III recortó los poderes de la Inquisición.

En cuanto a la economía, se adoptó el mercantilismo y se promovió la industria con las Reales Fábricas. Se intentó una reforma fiscal con la Única Contribución y el Catastro de Ensenada. Se realizaron obras públicas y se creó el Banco Nacional de San Carlos. Estas medidas buscaban restaurar el prestigio exterior y fortalecer la monarquía borbónica.

Sociedad, Economía y Cultura del siglo XVIII

Sociedad Estamental

En la sociedad dieciochesca, persistió la estructura estamental e inmovilista. La alta nobleza, representada por los grandes de España, mantuvo sus privilegios y tierras, mientras que la baja nobleza enfrentó una situación precaria al perder su función tradicional. El clero también experimentó disparidades, desde altos prelados hasta humildes parroquias. El estado llano incluía una masa campesina y una burguesía beneficiada por las reformas borbónicas.

Economía en Desarrollo

Económicamente, a pesar de una estructura agraria poco productiva, el siglo XVIII experimentó desarrollo con el aumento demográfico, expansión del comercio ultramarino y reformas fiscales. Sin embargo, la última década del siglo trajo recesión, evidenciando la necesidad de abolir privilegios y liberalizar la política agraria para el crecimiento.

Cultura: El Siglo de las Luces

La cultura del Siglo de las Luces en España fue moldeada por la Ilustración, siendo la base intelectual de las reformas de los Borbones. Los ilustrados abogaron por la razón, la crítica, la economía nacional, la educación y el progreso. Utilizaron medios como la prensa y las academias para difundir ideas. Destacados intelectuales incluyen a Feijoo, Jovellanos, Cadalso y artistas como Goya, mientras que el Neoclasicismo reemplazó al Rococó barroco en las reformas urbanísticas de Madrid.

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