La Moral Kantiana: Principios y Fórmulas del Imperativo Categórico

Clasificado en Filosofía y ética

Escrito el en español con un tamaño de 2,66 KB

B) El imperativo categórico

En la Crítica de la Razón Práctica, Immanuel Kant establece principios que condicionan nuestra conducta, no dictando qué debemos hacer, sino cómo debemos hacerlo. Estos principios se dividen en dos categorías:

  • Principios subjetivos (máximas): Son las normas con las que obramos de hecho y sirven para nuestra conducta individual.
  • Principios objetivos (leyes morales): Son normas más amplias, válidas para todo ser racional. Una ley es el principio según el cual se debe obrar. A esta ley, Kant la denomina imperativo.

Tipos de imperativos

A su vez, existen dos tipos de imperativos:

  • a) Imperativo hipotético: Ordena actuar no por sí mismo, sino como medio para conseguir otros fines. Incluye las reglas de la técnica (imperativo de la habilidad) y los consejos de la prudencia. Seguir estos imperativos no es obligatorio; por ejemplo: "Si quieres trabajar con fruto, trabaja en soledad y silencio".
  • b) Imperativo categórico: La ley ordena actuar por ella misma de modo incondicionado. Esta es la tesis fundamental de la moral kantiana: "Obra de tal modo que tus actos puedan ser principio de una ley universal".

La universalidad de la ley moral

Este planteamiento obliga por deber a todos los seres racionales. Según Kant, una vez que hemos actuado, cualquier persona en las mismas circunstancias debería obrar moralmente del mismo modo, convirtiendo la acción en una ley universal. La razón dicta a la voluntad: "Haz esto", "Debes hacer esto".

El imperativo categórico impone un respeto moral universal: "Todo lo que hagas, hazlo por deber, con respeto total a la ley". Esta es la fórmula de la ley universal, una ley moral a priori; por ejemplo: debes ser veraz, no debes robar, debes ser bondadoso.

Fórmula del fin en sí mismo

Existe otra formulación del imperativo categórico que es equivalente:

  • Fórmula del fin en sí mismo: "Obra de tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro, siempre como un fin y nunca como un medio".

La humanidad implica poseer facultades que nos caracterizan como personas racionales y morales. Esta idea nos obliga a ayudar a los demás y a no atentar contra nuestra propia vida (evitando el hastío hacia la existencia): debo tratarme a mí mismo como un fin y no como un medio, lo cual requiere sinceridad y lucidez.

Entradas relacionadas: