El Movimiento Obrero en la Restauración: Anarquismo y Socialismo

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El movimiento obrero durante la Restauración (1874-1931)

Mientras el republicanismo ejerció una oposición exclusivamente política al régimen de la Restauración (1874-1931), el movimiento obrero —entendido como la actividad política y social de los obreros y campesinos para mejorar su situación y defender sus derechos— se opuso frontalmente a todo el sistema. Fue en este momento cuando adquirió madurez organizativa. Durante la Restauración, el movimiento obrero español se dividió en dos corrientes principales: el anarquismo y el socialismo, nacidas a raíz de la formación en 1864 de la AIT (Asociación Internacional de Trabajadores) en Londres, bajo el liderazgo de Carlos Marx en su lucha contra el capitalismo.

El auge del anarquismo

El anarquismo fue la ideología obrera más influyente en la Restauración. Fue introducido durante el Sexenio Democrático (1868-1874) por el italiano Giuseppe Fanelli, discípulo de Bakunin. Los hitos clave de esta corriente fueron:

  • 1870: Creación en Barcelona de la Federación Española Internacional de Trabajadores.
  • 1872: Consolidación de la línea anarquista, marcando la separación del mundo obrero de la política oficial.

Su mayor difusión se dio entre el campesinado andaluz y los obreros catalanes, especialmente en Barcelona, Zaragoza y las provincias de la Baja Andalucía.

Conflictividad social y crisis del anarquismo

El aumento de la población agraria asalariada, sin una relación directa entre los recursos y el trabajo, provocó un grave problema social. Los anarquistas andaluces se agruparon en sociedades secretas, como La Mano Negra, optando por la acción violenta contra el gobierno (como el asesinato de Cánovas) o la burguesía. La represión gubernamental y las luchas internas debilitaron la organización, dejando al movimiento limitado a grupos terroristas incontrolados a finales del siglo XIX. Con el cambio de siglo, se produjo una reforma doctrinal hacia el anarcosindicalismo, priorizando la acción colectiva sindical sobre la revolucionaria.

El nacimiento del socialismo español

La otra tendencia fundamental fue el socialismo. En 1879, el tipógrafo madrileño Pablo Iglesias fundó el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) como un partido de clase que defendía los derechos del proletariado. Su ideario incluía:

  • Abolición de las clases sociales y emancipación de los trabajadores.
  • Transformación de la propiedad privada en propiedad colectiva.
  • Conquista del poder político por la clase obrera.
  • Defensa de derechos: asociación, reunión, libertad de prensa, sufragio universal, jornada de ocho horas y salario igualitario.

Estructura y expansión

Los socialistas crearon sus propios medios de difusión y apoyo: el diario El Socialista, las Casas del Pueblo y la Mutualidad Obrera. Su implantación fue notable en Extremadura, Castilla-La Mancha y Madrid, extendiéndose posteriormente a centros mineros e industriales de Asturias, Vizcaya y Valencia.

La creación de la UGT

Ante la crisis económica de 1887, el PSOE impulsó la fundación en 1888, en Barcelona, de la Unión General de Trabajadores (UGT). El objetivo era claro: el partido sería el instrumento de acción política, mientras que el sindicato se encargaría de las exigencias laborales cotidianas. A partir de 1891, el PSOE se centró en la política electoral, iniciando a principios del siglo XX una colaboración con los republicanos que culminaría en 1909 con la obtención del primer escaño de diputado por Madrid.

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