Movimientos de Ladera y Suelos Expansivos: Prevención y Medidas Correctivas
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Movimientos de Ladera
Desprendimientos, deslizamientos, coladas de barro y reptación del suelo. Son fáciles de predecir espacialmente mediante la elaboración de mapas de riesgo, pero la predicción temporal es más complicada. Para estimar la peligrosidad hay que tener en cuenta tres factores:
- Detección de inestabilidad y sus causas: Observando sistemáticamente o mediante fotografías, las formas de erosión (huellas o incisiones en el terreno), de depósito (presencia y tipos de derrubios en el talud), anomalías en la forma de la ladera y deformaciones en vegetación, postes, vallas…
- Potencialidad del fenómeno: Qué estará condicionado por las características climatológicas, topográficas, morfológicas y estructurales.
- El comportamiento del terreno: Que condiciona el modo de acción y la peligrosidad de los movimientos.
Medidas Correctoras
Modificar la geometría para evitar movimientos, descargando de tierra la cabecera, rellenando el pie o rebajando la pendiente del talud. Construir drenajes que disminuyan la escorrentía, la erosión o el hinchamiento de terrenos arcillosos. Los sistemas de drenaje más comunes son las cunetas, los pozos, las galerías y las zanjas. La revegetación de taludes disminuye la erosión debida a la escorrentía, y la plantación de eucaliptos es eficaz en lugares propensos a solifluxión (proceso geomorfológico característico de clima periglaciar en el que el suelo se empapa de agua y se produce un desplazamiento masivo y lento por gravedad).
Aplicar medidas de contención mediante fuerzas que contrarresten el movimiento de laderas, como muros o contrafuertes de hormigón, redes o mallas, anclajes y pilotes. Aumentar la resistencia del terreno, realizando un cosido o anclaje de la superficie inestable, mediante barras de acero y mediante inyecciones de sustancias que aumenten la cohesión, impidiendo el movimiento.
En España, este riesgo se presenta en:
- A) En las cordilleras como los Pirineos, Sierra Nevada o Cordillera Cantábrica, zonas que por su climatología y litología son propensas a los fenómenos de ladera.
- B) Sobre todo el área del Mediterráneo, debido al régimen de lluvias a finales del verano y en otoño que causan desprendimientos, deslizamientos y coladas de barro.
Diapiros
Se originan por la existencia de estratos salinos, intercalados entre otros sedimentos. Al ser de menor densidad que las rocas superiores, tienden a ascender lentamente hasta aflorar en superficie. Dicha ascensión provoca una deformación en los estratos superiores hasta romperlos. Los riesgos derivados de este fenómeno son la inestabilidad que el movimiento ascendente confiere a las construcciones y el hundimiento del terreno por disolución (a veces este último efecto contrarresta el primero).
Elaboración de mapas de riesgo y estudios gravimétricos para la detección de diapiros. Como método de corrección, el relleno con materiales sólidos las cavidades originadas por la disolución.
Suelos Expansivos
Los suelos están compuestos de arcillas, margas o limos arcillosos, aunque es frecuente también en las anhidritas, que se hidratan y convierten en yesos. El hinchamiento por hidratación y el agrietamiento por retracción en las épocas de sequía produce roturas, pérdida de asentamiento en los cimientos y muros, deterioro de los taludes, rotura de cañerías y drenajes, y deformación de los pavimentos y aceras.
Causas: La alternancia de periodos de lluvias y sequía o la sobreexplotación de acuíferos, el exceso de riego o por fugas en las cañerías.
Métodos de predicción: Señales en el terreno (barro pegajoso, grietas o huellas visibles y suelos de coloración grisácea o verdosa), conocimiento geotécnico del suelo, el clima, de la irrigación de la vegetación, de la pendiente, el drenaje y las construcciones.
Medidas preventivas: Estructurales (caras) y la ordenación del territorio con restricciones de uso.