Movimientos Obreros y Desigualdad en Argentina (1880-1916)
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Transformación Social y Lucha Obrera en Argentina (1880-1916)
El crecimiento económico de Argentina entre 1880 y 1916 generó una sociedad en continuo cambio, pero también profundamente desigual:
- Algunos sectores de la sociedad vivían situaciones injustas, como las largas jornadas laborales, el trabajo de niños que, al igual que las mujeres, recibían menor salario que los varones adultos, y la desocupación.
- Los trabajadores no contaban con leyes que reconocieran y protegieran sus derechos, lo que llevaba a que muchos de sus reclamos para obtener mejoras se convirtieran en protestas y conflictos que los enfrentaban con los empleadores y con las autoridades.
Corrientes de Pensamiento Obrero y Organización
En ese momento, en el mundo había corrientes de pensamiento que proponían cambiar ese sistema por otro más justo, que permitiera un reparto de la riqueza más equitativo. De esa forma, los trabajadores comenzaron a organizarse para defender sus derechos. Las tres corrientes que más se destacaron en este período en Argentina fueron el anarquismo, el socialismo y el sindicalismo.
Anarquismo
Los anarquistas consideraban necesario terminar con la sociedad industrial y formar una nueva, basada en la cooperación entre todos los trabajadores. Rechazaban toda forma de autoridad y de poder político, así como participar en las elecciones o proponer leyes para cambiar la situación.
Corrientes Anarquistas Principales
- Una propiciaba la acción individual y desconfiaba de toda forma de organización (propagandas y atentados).
- La otra corriente, en cambio, consideraba que era indispensable unir y organizar a todos los trabajadores para realizar acciones directas colectivas (por ejemplo: huelgas y manifestaciones). Este último sector fue el que tuvo mayor apoyo en Argentina desde comienzos del siglo XX.
Los anarquistas tuvieron gran participación en los principales conflictos sociales de la primera década del siglo XX. Sus organizaciones tuvieron mucho apoyo entre los trabajadores del puerto, los carreros, los panaderos y artesanos, quienes crearon la primera organización que reunió a varios gremios, la Federación Obrera Regional Argentina (FORA), fundada en 1901.
Socialismo
El socialismo es un orden político basado en el control y democratización de la producción por parte de la clase obrera. El Partido Socialista (PS) fue fundado en 1896 por Juan B. Justo y otros dirigentes.
Proponían la participación política de los trabajadores para obtener cambios progresivos o reformas sociales mediante la aprobación de leyes.
Desafíos y Limitaciones del Partido Socialista
- La acción parlamentaria de los socialistas en aquel período tuvo resultados muy limitados, ya que contaban con pocos legisladores.
- La dirección del partido permaneció en manos de profesionales de clase media y no de trabajadores, lo que generó problemas internos.
- El PS prestó legitimidad al régimen conservador al presentarse a las elecciones, lo que generó un enfrentamiento con la UCR.
Áreas de Mayor Impacto del PS
Se concentró en la acción cooperativa y la creación de bibliotecas populares.
Sindicalismo
El sindicalismo es el sistema de organización obrera por medio del sindicato.
Orígenes y Propuestas
A comienzos del siglo XX, una corriente socialista consideró que la acción partidaria no era la más adecuada para lograr cambios en la sociedad. Si bien reclamaban leyes que beneficiaran a los trabajadores, ellos creían que la única manera de lograrlas era mediante una fuerte organización sindical. Por este motivo se los conoció como sindicalistas.
El Estado frente a los Conflictos Sociales
Oleadas de Huelgas y su Impacto
Los obreros protagonizaron dos "oleadas" de grandes huelgas, entre 1901 y 1904 y desde 1909 hasta 1910, en las que participaron los trabajadores de los transportes y de los puertos.
- Consecuencias: La paralización de la exportación, afectando gravemente la economía nacional.
Respuesta Estatal: Represión y Legislación
El Estado respondía con una dura represión contra los huelguistas para restablecer la normalidad de las actividades.
En ese período, el Congreso aprobó la Ley de Residencia (1902), que establecía que los extranjeros sospechosos de generar disturbios sociales o difundir ideas revolucionarias podían ser devueltos a sus países de origen sin posibilidad de regresar a Argentina, y la Ley de Defensa Social (1909), que fijó penas para los trabajadores acusados de agitadores. Esta represión estatal, sumada a los cambios sociales ocurridos en el país, provocó la pérdida de influencia de los anarquistas entre los grupos obreros.