Mudéjares y Moriscos: Historia, Cultura y Expulsión en la España Cristiana
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La historia de los mudéjares y moriscos es fundamental para comprender la compleja convivencia y los conflictos religiosos y culturales en la península ibérica tras la Reconquista.
¿Quiénes eran los Mudéjares?
Un mudéjar era el musulmán sometido al poder cristiano tras el avance de la Reconquista sobre Al-Ándalus. Tras la conquista de sus territorios, los mudéjares conservaron su religión, sus leyes, su cultura y sus costumbres. Sin embargo, sufrieron cierta segregación social, viviendo en barrios separados de los cristianos, a menudo extramuros de las ciudades, conocidos como aljamas o morerías.
Fueron muy numerosos en la Corona de Aragón. Eran en su mayoría campesinos (especialmente de regadío) y también artesanos, destacando en la albañilería.
El Arte Mudéjar
Se habla de arte mudéjar (especialmente en arquitectura) para referirse al arte desarrollado en territorio cristiano que presenta rasgos propios del arte islámico. Estos rasgos incluyen el empleo del ladrillo, arcos de herradura y lobulados, yeserías y alicatados. Hay notables ejemplos en Aragón, como la Seo de Zaragoza.
De Mudéjares a Moriscos: Conversión y Expulsión
La toma de Granada en 1492 completó la Reconquista cristiana e incorporó el último territorio musulmán de la Península. Aunque al principio hubo una política de tolerancia, esta cambió drásticamente.
Las Conversiones Forzosas
- En 1502, se obligó a los musulmanes del reino de Granada a convertirse al cristianismo o ser expulsados. La mayoría se bautizó, aunque estas conversiones fueron, en general, aparentes.
- Las conversiones masivas también se extendieron a otros territorios cristianos, dando origen a los moriscos. Un morisco era el mudéjar convertido al cristianismo, aunque, por lo general, conservando sus costumbres musulmanas.
- En Aragón, la conversión forzosa se decretó en 1526.
Durante el reinado de Carlos V, hubo una relativa tolerancia hacia los moriscos.
Aumento de la Intransigencia y la Expulsión
La intransigencia aumentó significativamente con Felipe II, debido a:
- Las dudas sobre la autenticidad de las conversiones.
- El temor de que los moriscos pudieran colaborar con el Imperio turco otomano y con los piratas berberiscos que asolaban las costas españolas.
La sublevación de los moriscos de las Alpujarras (1568-1571) determinó su dispersión por Castilla, un intento de desarticular su cohesión social y cultural.
Finalmente, con Felipe III, en 1609 se decretó la expulsión de los moriscos de España. Este éxodo forzado afectó especialmente a Aragón y Valencia, que tenían importantes porcentajes de población morisca. Las consecuencias fueron devastadoras, con el abandono de campos de cultivo y la multiplicación de los despoblados, lo que supuso un grave impacto económico y demográfico para estas regiones.