Nacionalismos Históricos en España: Orígenes y Desarrollo (Siglos XIX y XX)

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El Nacionalismo Vasco: Orígenes y Consolidación

El nacionalismo vasco surgió en la década de 1890 ante la pérdida de los fueros tras la derrota carlista; pero también por la defensa de la lengua vasca, con un importante componente religioso y de defensa de las tradiciones.

Su gran propulsor fue Sabino Arana, quien sentía una gran pasión por la cultura de Euskal Herria. Arana creyó ver un gran peligro para la cultura vasca en la llegada de inmigrantes de otras regiones de España a la zona minera industrial de Bilbao en el último tercio del siglo XIX. Pensaba que esta población ponía en peligro el euskera, cuyo uso se reducía a pequeños territorios rurales, las tradiciones y la etnia vasca. Las propuestas de Arana prendieron en la pequeña burguesía y en 1895 se creó el Partido Nacionalista Vasco (PNV). El PNV se declaró independentista con respecto a España, pero fue evolucionando hacia el autonomismo. Su principal rival en la defensa de la identidad vasca fue el carlismo, que reclamaba la vuelta de los fueros y que en Navarra tenía mucha más fuerza que el PNV.

El Nacionalismo Gallego: Del Rexurdimento a la Política

El nacionalismo gallego, o galleguismo, tuvo un carácter estrictamente cultural hasta bien entrado el siglo XX. La lengua gallega se usaba en el medio rural y a mediados del siglo XIX, intelectuales y literatos gallegos la convirtieron en lengua literaria. Ello dio lugar al Rexurdimento, cuya figura más destacada fue la poetisa Rosalía de Castro.

Unas minorías cultas e insatisfechas culparon al gobierno central del atraso económico de Galicia, lo que forzaba a muchos gallegos a emigrar. En la última etapa de la Restauración, el galleguismo fue adquiriendo un carácter más político, pero se mantuvo muy minoritario.

Otros Nacionalismos Periféricos: Valencia, Aragón y Andalucía

El Valencianismo, Aragonismo y Andalucismo son movimientos de resurgimiento cultural y, más tarde, político que se dieron también en otras regiones como Valencia, Aragón y Andalucía. Pero su expansión no se produjo hasta bien entrado el siglo XX y especialmente durante la Segunda República, cuya Constitución (1931) preveía la creación de autonomías regionales. Sin embargo, no fue hasta el fin del franquismo cuando estas regiones consiguieron una autonomía plena.

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