Narrativa de la Generación del 98: Unamuno, la novela y el pensamiento trágico de la vida

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Narrativa en la Generación del 98: novela y ensayo

La novela de la Generación del 98 es la respuesta, en términos literarios, a la crisis de ideales y creencias a nivel individual, sin perder de vista el problema nacional. La típica novela del 98 es aquella en la que un personaje central, concebido ideológicamente, refleja las preocupaciones de su autor. Se enfrenta a situaciones de prueba y a interlocuciones cuidadosamente seleccionadas, y logra más éxito que un diagnóstico bastante convincente.

El tipo de literatura que surgió fue distinta a la de la antigua tradición realista. Características principales:

  • Abandono del despliegue equilibrado de personajes a favor de la preponderancia de una sola figura central.
  • Falta de interés por el relato y sustitución de los incidentes por conversaciones.
  • El papel secundario que se asigna al interés amoroso.
  • La renovación consciente del estilo narrativo.

Miguel de Unamuno

Unamuno lleva una vida de intensa actividad intelectual y de incesante lucha. Se define a sí mismo como un hombre de contradicción y pelea. Vivió en una continua lucha consigo mismo y con los demás, contra la trivialidad de su tiempo, en un esfuerzo por sacudir las conciencias. Perderá la fe, y en 1892 tiene ideas socialistas. Otra crisis lo hunde en 1897 en el problema de la muerte y la nada.

Pensamiento y sentimiento trágico de la vida

Pensamiento existencial con acentos personales. No es un pensador sistemático: sus reflexiones se difunden en ensayos, poemas, novelas y dramas. Pensamiento vitalista influido por Kierkegaard.

En Del sentimiento trágico de la vida se encuentran las formulaciones más interesantes de su pensamiento. Tiene ansias contradictorias de ser y de serlo todo: anhelo de ser cada uno lo que es siendo, a la vez, todo lo que es. Él llama a esto la divinización del todo. A estas ansias se opone la amenaza de la nada, y surge la angustia como un despertar.

La inmortalidad

Unamuno dice: si el alma no es inmortal, nada vale nada y no hay esfuerzo que valga la pena. Es su idea fija, monomaníaca, de ahí su hambre de un Dios garantizador de la inmortalidad personal. La razón le niega la esperanza, aunque su corazón se lo imponga desesperadamente.

Años más tarde escribe La agonía del cristianismo, agonía en sentido de lucha. Su cristianismo, presidido por su amor a Cristo y por su querer creer, está presente en sus ensayos y artículos, y también en su obra poética y su teatro.

Novelas y nivolas

Unamuno comenzó escribiendo una novela histórica sobre la última guerra carlista. Posteriormente escribió una novela de ideas en la que pretende enseñar que la vida se resiste a dejarse encorsetar por las teorías racionales. Ciertos críticos dijeron que aquello no era una novela, por eso se le llama nivola.

Desde entonces, los protagonistas unamunianos son agonistas, es decir, hombres que se debaten contra la muerte. Se añadieron problemas como el cainismo o el sentimiento de la maternidad. También escribió obras cortas, como San Manuel Bueno, mártir.

Estilo unamuniano

Se desprende de las nuevas retóricas y añade una retórica personal. Busca la densidad de ideas, la intensidad y la exactitud, no la elegancia; de ahí su permanente lucha hasta conseguir una lengua seca, precisa y rápida. Muestra su gusto por las paradojas y por las antítesis (contradicciones internas). El horror por la rutina le lleva a revitalizar los arcaísmos, apoyándose en sus conocimientos de filólogo.

Novedades:

  • Soltura constructiva.
  • Importancia que adquieren los diálogos.
  • Autodiálogos.