Natalidad, mortalidad y migraciones en España: demografía y evolución de la ciudad
Natalidad
La natalidad es el número de nacimientos que se produce en un lugar cualquiera durante un periodo determinado, por lo general un año. Los indicadores relacionados con ella son: la tasa de natalidad, la tasa de fecundidad y el indicador coyuntural de fecundidad. En España, la tasa de natalidad en 1975 era del 18,7‰, mientras que en 2014 fue del 9,17‰.
Algunos de los factores que influyeron en la caída de la natalidad en España fueron: el cambio de mentalidad sobre los hijos y el proyecto de vida de la población, la legalización de los anticonceptivos y su uso, menor peso de las directrices de las religiones en el comportamiento, y un retraso en la edad de maternidad, que provoca que haya en la mujer-edad fértil (en 1970 las mujeres eran madres antes de los 25; en el año 2010 las mujeres lo fueron a partir de los 30 años). Este retraso está producido por la prolongación de las etapas de formación a las que hoy pueden acceder las mujeres, y su incorporación al mercado laboral. También influyen las crisis y dificultades económicas, sumadas a las escasas políticas de fomento de la natalidad.
A pesar de tener una natalidad muy baja, dentro de España se dan grandes diferencias entre unas zonas y otras. En el noroeste es donde la natalidad es más baja, y más alta en el sureste, destacando Madrid, Cataluña y Murcia.
Los factores que inciden en la baja natalidad son la población envejecida, con emigraciones y poco dinamismo económico. La consecuencia final es que no se asegura el reemplazo generacional, que implicaría una media de 2,1 hijos por mujer.
Mortalidad
La mortalidad es el número de defunciones que se produce en un lugar cualquiera durante un periodo determinado, por lo general un año. Los indicadores relacionados con ella son: la tasa bruta de mortalidad y la tasa de mortalidad infantil. En España, la tasa de mortalidad en 1975 fue del 8,3‰ (en 1982 del 7,5‰) y en 2014 del 8,48‰.
Algunos de los factores que influyeron en la evolución de la tasa de mortalidad en España fueron las mejoras producidas en la alimentación, la higiene y el sistema sanitario. La mortalidad infantil es la mejor manera de ver el desarrollo de un país, ya que la mortalidad depende de si hay más gente mayor que joven. Hoy hay una bajísima mortalidad infantil: 3,41‰ en 2011, mientras que era del 18,9‰ en 1975. El grado de envejecimiento de la población provoca aumentos en esta tasa, y los hábitos de vida saludables, tales como una buena alimentación, acr dport (hacer deporte), no fumar, etc., contribuyen a aumentar la esperanza de vida.
Dentro de España se dan grandes diferencias entre unas zonas y otras, a pesar de ser muy baja. La mortalidad es mayor en el noroeste y Aragón, y menor en el sureste, destacando Madrid, Murcia, Canarias y Baleares.
Los factores que inciden en la mortalidad son la población envejecida, con emigraciones (la gente joven se marcha) y un movimiento económico escaso. La consecuencia final de todo esto es que se alarga la esperanza de vida a los 82,01 años en 2011, siendo ligeramente superior en mujeres que en hombres.
Migraciones interiores
Las migraciones interiores son aquellas que se producen dentro de las fronteras de España, y consisten en un trasvase de personas desde el interior hasta la periferia, con excepción de Madrid. Esto se debe a la evolución histórica. Hasta el primer tercio del siglo XX, en el medio rural se da un lento crecimiento que provocó un excedente de población agraria. En las ciudades comienza el proceso urbanizador unido a la industrialización. La consecuencia es una corriente migratoria desde las áreas rurales hacia Cataluña, País Vasco y Madrid principalmente.
El periodo de autarquía va desde 1939 a 1959. Se produce un freno de las migraciones por la guerra civil. En el tiempo de posguerra se da la autarquía, es decir, el autoabastecimiento, que se convierte en el objetivo principal debido al aislamiento del país con pocos recursos. En los años 50 comienza una lenta recuperación: España sale del aislamiento internacional aunque no se reconoce el régimen. Se va recuperando las migraciones lentamente gracias a la economía de recuperación.
El desarrollismo de 1959 a 1975 se desarrolla con un plan de estabilización económica que abre la economía al mercado internacional y permite el desarrollo industrial y la modernización en el país. Los excedentes agrarios traen como consecuencia el éxodo rural masivo hacia las zonas urbanas, atraídos por la industria, la minería, la ciudad y el turismo.
Entre 1975 y 1985 hubo un periodo de crisis, consecuencia de la crisis del petróleo, con la que se redujo la producción y se elevaron los precios. Se frena el éxodo rural. Hay un intento de reconversión industrial que en la práctica supone el cierre de industrias y la destrucción de muchos puestos de empleo industrial. Hay una corriente de retorno y se tienen que dedicar al sector terciario en las ciudades.
Hasta la actualidad continúa la terciarización. Son habituales las migraciones intraprovinciales, suburbanas y movimientos pendulares.
Migraciones internacionales
Las migraciones exteriores son aquellos movimientos de la población que se dan entre distintos países. Las migraciones pueden ser forzadas, producidas cuando hay peligro de vida, o voluntarias, movidas por intereses económicos o culturales. A lo largo del tiempo pueden ser temporales o definitivas. Según el lugar de origen y destino: éxodo rural o intraurbanas. Causadas por motivos económicos, de superpoblación, políticos o por el efecto llamada.
España pasó de ser un país de emigrantes a ser, a finales del siglo XX y principios del siglo XXI, receptor de emigrantes. Hasta el primer tercio del siglo XX hay excedentes demográficos y falta de perspectiva económica. Los destinos principales para la emigración eran América Latina, por los antecedentes históricos y vínculos culturales y económicos, y principalmente Argentina, Cuba y México, mayoritariamente desde Galicia, Asturias y Canarias.
La Primera Guerra Mundial supone un freno a la inmigración. En los años 20 se ponen restricciones a la inmigración. La crisis de 1929 y algunas invitaciones al norte de África y Francia. Durante el periodo de guerra civil y autarquía se impide la emigración al exterior. Se dan casos de exilio político durante y al final de la guerra civil, siendo los países de destino Francia, México y Rusia. Muy lentamente se recupera la emigración a América por los lazos de migración y desde 1955 a Europa por las pérdidas de población tras la guerra y el Plan Marshall de recuperación europea.
El desarrollismo de 1959 a 1975 fue caracterizado por un éxodo rural masivo, en España consecuencia de la presión demográfica, mecanización del campo y facilidades del gobierno; y en Europa por la pérdida de población, el Plan Marshall y el desarrollo industrial. Más de un millón de personas emigraron oficialmente, principalmente a Alemania, Francia y Suiza.
El periodo de crisis entre 1975 y 1985, debido a la crisis del petróleo de 1973, pone a la corriente migratoria inicial en corrientes de retorno.
En la Unión Europea hay libre circulación debido al espacio Schengen. Comienzan emigraciones por estudios o de profesionales cualificados, que son menores. Influyen también las coyunturas económicas.
Desde 1999 hasta la actualidad se da la inmigración y la nueva emigración, con orígenes en el norte de África y África subsahariana, países de América Latina con conflictos y Europa del Este. Estas inmigraciones están frenándose por la crisis.
La ciudad preindustrial
En la etapa prerromana apenas quedan vestigios o restos de las antiguas colonias fenicias. En cambio, la ciudad romana está presente en el origen y desarrollo de muchas ciudades actuales. El trazado deriva del campamento militar, en el que se abren dos vías perpendiculares dominadas cardo y decumano; en algunos casos se rodea de murallas. El plano que se deriva es ortogonal, las ciudades romanas por vocación, reservada y comunicada por calzada romana.
La ciudad medieval puede ser de nueva planta de origen romano. En la actualidad es visible en los cascos históricos y tiene un trazado irregular como consecuencia del crecimiento orgánico. En el caso de las antiguas ciudades romanas, el trazado ortogonal inicial se ve alterado durante la Edad Media. Las funciones son: defensiva, religiosa y comercial. Estas tres funciones se dan a la vez tanto en las ciudades cristianas como islámicas. En la ciudad islámica, el clan adquiere un carácter laberíntico, resultado de la diferenciación que existe entre los espacios públicos y privados y la segregación social.
En la Edad Moderna distinguimos la etapa renacentista, cuando se llevan a cabo reformas interiores, por ejemplo la construcción de las plazas mayores o paseos. Además se construyeron nuevos barrios a extramuros con un plano más regular. Hubo un enriquecimiento arquitectónico monumental. En cuanto a la ciudad barroca, se continúan con las reformas anteriores y aparecen dos tipos de nuevas ciudades: las ciudades palatinas, reflejo del poder real, que se desarrollan a partir de la construcción de un palacio real; estos sitios reales se caracterizaban por su monumentalidad y por los elementos de embellecimiento urbano. Las ciudades de colonización son las que se pretendía repoblar territorios semiabandonados.
La ciudad industrial en España se desarrolla en el siglo XIX y principios del siglo XX hasta el desarrollismo. Los factores que favorecen el desarrollo urbano de las ciudades fueron la localización industrial, porque necesita suelo para fábricas y viviendas de los trabajadores; el crecimiento demográfico, que provoca un éxodo rural; y el desarrollo de los transportes, destacando el tranvía y el ferrocarril, que permiten separar el espacio de trabajo del domicilio. Las desamortizaciones permiten poner en el mercado terrenos en el centro de la ciudad. Por último, la división provincial de Javier de Burgos, ya que aquella ciudad que fuera designada capital de provincia tiene un mayor desarrollo a costa de otras ciudades de la misma provincia.
En el siglo XX el desarrollismo urbano tiene una dirección directa con la evolución económica. Por motivo de la guerra civil y la autarquía, de 1939 a 1959, hay unas casas de vida constructivas, salvo los planes de reconstrucción de las zonas destruidas por la guerra. En cambio, durante el desarrollismo se produce un espectacular crecimiento de las ciudades, fruto del masivo éxodo rural, y lo acompaña una escasa planificación subordinada al beneficio particular o con el incumplimiento de la normativa. Además, el Estado interviene en el sector con la creación del Ministerio de Vivienda, los planes nacionales en los que se promueve la construcción de polígonos residenciales para tratar de frenar el fenómeno del chabolismo y la creación de ciudades dormitorio.
El origen de la ciudad actual
El origen de la ciudad actual se encuentra en la etapa desarrollista, cuando se produce un espectacular crecimiento de las ciudades fruto del masivo éxodo rural, y lo acompaña una escasa planificación subordinada al beneficio particular o por el incumplimiento de la normativa. Además, el Estado interviene en el sector con la creación del Ministerio de Vivienda y los planes nacionales en los que se promueve la construcción de polígonos residenciales para tratar de frenar el fenómeno del chabolismo y la creación de ciudades dormitorio.
Con la llegada de los principales ayuntamientos democráticos se aprueban los Planes Generales de Ordenación Urbana (PGOU), en la actualidad PGO, y se realiza una detallada planificación urbanística. En este momento el objetivo de las ciudades no es el crecimiento, sino mejorar las existentes. Para lograrlo se regula el crecimiento urbano y las condiciones para la construcción. Significa la ciudad señalando los usos del suelo permitidos.
La ciudad urbana se puede dividir en cinco zonas: el casco histórico, el CBD, áreas residenciales, zonas industriales y grandes zonas comerciales.
El casco histórico se corresponde con la ciudad preindustrial. En las últimas décadas ha sufrido un paso de la degradación a la rehabilitación. Esto conlleva una sustitución de población por clases sociales más elevadas: proceso de gentrificación. Se han generado nuevos usos terciarios.
El CBD (distrito central de negocios) solo existe en las grandes ciudades y se corresponde con el centro económico; no tiene uso residencial. El suelo es más caro y concentra sedes de empresas y comercio altamente especializado.
Las áreas residenciales se diferencian entre sí por su densidad, los servicios y equipamientos, las zonas verdes y las comunicaciones. En función de estos criterios hay una segregación social.
Las zonas industriales se han trasladado a la periferia de la ciudad en función del precio del suelo y por cuestiones medioambientales. La forma más habitual son los polígonos industriales, que evolucionan hacia parques tecnológicos.
Las grandes zonas comerciales tienen dos formas: las reformas en el interior urbano y, sobre todo, los nuevos modelos de centros comerciales situados en la periferia.