La Naturaleza Humana en la Filosofía Clásica y Moderna
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Antropología en Descartes
Descartes señala que la característica fundamental de los cuerpos es la extensión, mientras que la sustancia pensante es inextensa.
- El cuerpo no puede pensar.
- La mente es la esencia del ser humano mientras no deje de pensar.
Descartes expone una concepción dualista del ser humano: el alma como sustancia pensante y el cuerpo como sustancia extensa. El grado de integración entre ambos es tan estrecho que forman una totalidad; se trata de una verdadera unión que expresa una relación de interacción constante.
Este dualismo condiciona también la libertad: solo el alma es libre. Por su libertad, el ser humano posee capacidad de autonomía.
Antropología: El problema del hombre en Platón
Para Platón, el hombre es el resultado de la unión entre alma y cuerpo. El alma es de carácter suprasensible, mientras que el cuerpo es de carácter sensible.
La naturaleza del alma
Mientras tengamos cuerpo, estamos «muertos», pues somos fundamentalmente alma. Nuestra muerte física es, en realidad, el momento en que el alma se libera. Platón divide el alma humana en tres partes:
- Alma racional (pensamiento): Es inmortal y se aloja en la cabeza.
- Alma irascible (voluntad): Ligada al cuerpo, lo que la hace mortal; en ella residen las pasiones nobles y se aloja en el pecho.
- Alma concupiscible (deseo): Fuente de pasiones innobles; se aloja en el vientre (apetito sexual, sensaciones de placer o desagrado).
Purificación y Metempsicosis
Si el cuerpo es la raíz de todo mal, es necesario que el alma se purifique. Esta purificación se lleva a cabo cuando el alma se posesiona del mundo de lo inteligible. Esta concepción presupone la doctrina de la inmortalidad del alma, un tema esencial para Platón.
A juicio del filósofo, el alma humana puede reencarnarse, proceso denominado metempsicosis:
- En el Fedón: Las almas que han vivido atadas a los cuerpos, al morir, no logran separarse y se enlazan nuevamente a otros cuerpos.
- En la República: Las almas recaen cíclicamente en los cuerpos y, más tarde, se elevan al cielo.