Nietzsche y el Conflicto: Desigualdad, Poder y la Esencia de la Filosofía Política
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El conflicto supone una parte esencial de la filosofía política de Nietzsche, al igual que su preocupación por la historia universal y su rechazo total a las ideologías igualitarias.
El Contexto Histórico y la Visión de Nietzsche
El filósofo alemán vivió un siglo especialmente rico en conflictos, el XIX, donde la revolución y la contrarrevolución eran las dos fuerzas principales en constante batalla. Nuestro filósofo se colocaba en el lugar de los últimos por varios motivos. Para Nietzsche, igual que para Heráclito, *la guerra es madre*, queriendo decir con esto que, para él, la guerra cataliza el rejuvenecimiento espiritual de los pueblos, ya que permite que las fuerzas dionisíacas durmientes afloren, devolviendo así a los hombres esos instintos naturales que les habían sido reprimidos debido al relato proveniente de la ideología cristiana. Además, Nietzsche se consideraba un contrarrevolucionario, ya que sus opuestos abogaban por unas ideas que él consideraba aborrecibles, ya que no hacían más que alimentar y propagar las ideologías igualitaristas que le causaban tanto rechazo. El alemán detestaba todas las ideas de “dignidad de todos los hombres”, y consideraba que eran fantasmas utópicos que se rigen por una moral de esclavos, para así diluir en la medida de lo posible la cruenta verdad que trae la verdadera naturaleza.
Radicalismo Aristocrático y la Naturalización de la Desigualdad
De esta manera, Nietzsche enlaza en su visión de la cuestión social, sociología y política. Esta manera de rechazar las ideologías igualitarias y de tildarlas de “sueños políticos” nos llevan directamente a su conocido radicalismo aristocrático. Al igual que Maquiavelo, y en oposición a otros filósofos como Platón, Nietzsche usa el poder en sustitución a la justicia como criterio de relaciones políticas y sociales. Siendo esto así, Nietzsche considera que hay una tendencia natural a la desigualdad, de modo que los pocos hombres poderosos se colocan de manera orgánica en lo alto de la masa social, mientras que aquellos débiles oprimidos quedan inevitablemente condenados al barro doliente del trabajo. Así, afirma la existencia de una dominación de los poderosos sobre otros en la humanidad.
El Papel del Poder en la Creación de Genios y Artistas
Este flujo natural de relaciones de poder, si es bien establecido en la política, llevará a la aparición de los verdaderos genios y artistas, que solo mediante la completa asunción de estas dinámicas serán capaces de reflejar e incorporar la tragedia de la vida en su obra, alejando así al cuerpo social de la negación de la vida que suponen las políticas igualitaristas.