Nietzsche: La Crítica a la Metafísica y la Afirmación de la Vida
Enviado por Comunidad Wikiteka y clasificado en Filosofía y ética
Escrito el en
español con un tamaño de 3,21 KB
La Crítica de Nietzsche a la Metafísica
El Problema del Error y la Apariencia
En Crepúsculo de los Ídolos, Nietzsche caracteriza a los filósofos a través del problema del error y la apariencia, contraponiendo su visión a la tradicional. Resume su postura en cuatro tesis, que presentan una contradicción inherente al expresarse en el mismo lenguaje que critican.
El Mundo Aparente y el Devenir
Nietzsche describe "este mundo" como el resultado de la elaboración del testimonio de los sentidos, categorizado por la razón (cualidad, identidad, permanencia). Lo califica de "aparente" porque, según él, carece de verdadera unidad, identidad y permanencia, es decir, de verdadero ser. En su lugar, encuentra el "devenir" (multiplicidad, diferencia y mutabilidad). La realidad única para Nietzsche es el puro devenir, aunque reconoce su carácter impensable y autocontradictorio. Su objetivo es que tomemos conciencia de que este mundo es una creación nuestra y que no lo desvaloricemos.
El Mundo Verdadero: Una Ilusión
La segunda tesis, derivada de la primera, afirma que los signos distintivos del "mundo verdadero" (cualidad, identidad, permanencia) son signos del no-ser. No existe el ser en el sentido metafísico. El mundo verdadero, el mundo del ser, es una apariencia, un producto de la actitud del filósofo que, insatisfecho con este mundo, busca un fundamento en otro, eliminando todo rastro de devenir y obteniendo la nada. El filósofo, al valorar su vida de esta manera, desvaloriza la vida misma. Nietzsche denomina a esto nihilismo: la desvalorización de los valores supremos.
La Hipersensibilidad del Filósofo
La tercera tesis señala la hipersensibilidad del filósofo a los aspectos problemáticos de la existencia: la muerte, el cambio, la vejez. Su incapacidad para afirmar estos aspectos, inseparables de la vida, lo lleva a empequeñecerla, comparándola con una vida mejor, ilusoria.
La Crítica a la Moral Cristiana y Kantiana
La cuarta tesis argumenta que la ética religiosa del cristianismo y la ética racional de Kant comparten la misma actitud negadora de la vida, al basarse en la contraposición entre un mundo aparente y uno verdadero. Para Nietzsche, esta contraposición es nihilista, síntoma de decadencia, producto de una voluntad que anhela la nada. Crear, en cambio, es propio de la vida ascendente, de una voluntad afirmativa, cualidad que atribuye al artista trágico, cuya valoración de la apariencia no implica la desvalorización de la realidad.
La Cultura Griega y la Separación del Mundo
Nietzsche observa en la cultura griega dos principios: lo apolíneo (serenidad, orden, equilibrio) y lo dionisíaco (exaltación, creatividad, espontaneidad). Sócrates y Platón, al separar el mundo de las ideas del mundo sensible, reprimieron lo dionisíaco. Kant, al distinguir entre fenómeno y noúmeno, continuó esta tradición. La filosofía ha vivido el mundo como dual, uno aparente y otro verdadero, valorando al segundo por encima del primero. Para Nietzsche, el único mundo real es el aparente. Es necesaria una transvaloración, una interpretación que asuma la vida en su complejidad, riqueza y ambigüedad.