Nietzsche y el Martillazo a la Cultura Occidental

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Crítica a la Tradición Occidental

La obra entera de Nietzsche puede entenderse como una enorme crítica a la cultura occidental, como un martillazo contra los fundamentos de nuestra cultura. Esta crítica se centra, fundamentalmente, en cuatro aspectos o grandes líneas:

1. Crítica a la separación entre "mundo verdadero" y "mundo aparente" y al desprecio a la vida

Como recuerdas, Platón había establecido que hay una diferencia entre el mundo de las ideas (verdadero) y el mundo sensible (imitación del primero). Seguro que recuerdas aquello de las tres sillas en el tema que dedicamos a Platón (la silla, su foto y una definición de "silla").

Según Nietzsche, esta separación que se estableció en la cultura occidental supuso un desprecio de la vida, al definir como verdadero el mundo de las ideas y como aparente o irreal al de los sentidos. Esto supone una crítica a la tradición iniciada por Sócrates y Platón. Por tanto, se trata de una crítica a la filosofía. Podrías pensar ilustrar esta idea en la tarea de este tema.

Según Nietzsche, la única verdad es la apariencia. Los conceptos son obstáculos porque se ponen en medio y nos separan de las cosas. Hay que destruirlos para poder recuperar el contacto directo con la realidad. Esa es la verdadera misión del pensamiento.

2. Crítica a la moral tradicional

Según Nietzsche, la verdadera moral debe ser una afirmación de la vida incondicionalmente. Y nuestra moral dominante es una moral opuesta a la vida, una moral de débiles que triunfó en un determinado momento como hija del resentimiento. Lo veremos con más detalle en el apartado de este tema dedicado a los valores.

3. Crítica al cristianismo

Según Nietzsche, la religión cristiana ha ejercido una influencia muy negativa en la historia de nuestra civilización en varios sentidos relacionados con la renuncia a la vida. Por ejemplo, la importancia que se le da en el cristianismo a sacrificar apetitos y pasiones (ayuno, abstinencia, penitencia, etc.) supone una renuncia a esta vida.

Esto, según Nietzsche, llega a su máximo extremo en la defensa cristiana de una vida mejor y superior a esta. Además, según Nietzsche, supone una defensa de una moral de débiles, basada en la humillación.

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