Novela y Ensayo del Novecentismo: Características y Figuras Clave
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La Novela y el Ensayo Novecentistas: Características y Autores Representativos
La Novela Novecentista
Los novelistas novecentistas, como Gabriel Miró y Ramón Pérez de Ayala, se distinguen por superar los patrones narrativos y estilísticos de la estética realista.
Gabriel Miró (Alicante, 1879-1930), se destaca por sus novelas y narraciones cortas, donde la acción se convierte en un mero soporte para sus magníficas descripciones, demostrando una notable capacidad para captar sensaciones. Sus obras más destacadas, Nuestro Padre San Daniel y El obispo leproso, ambientadas en Oleza (trasunto de Orihuela), reflejan un entorno opresivo e inmovilista, donde la inocencia y el amor chocan con la intolerancia religiosa.
Ramón Pérez de Ayala (Oviedo, 1880 – Madrid, 1962) es el principal exponente de la novela "intelectual", un género promovido por Ortega y Gasset en sus ensayos. En su primera etapa, Pérez de Ayala publica novelas de carácter autobiográfico y dos obras maestras, La pata de la raposa y Troteras y danzaderas (1913), que ofrecen una visión de la bohemia literaria de la época, con alusiones claras a personajes reales.
En la década de los 20, ya en su última etapa novelística, la trama de sus novelas se vuelve más tenue, sirviendo como un mero pretexto para que los personajes encarnen ideas y actitudes vitales, o para expresar reflexiones sobre estética, moral y política, acercándose así al ensayo. Belarmino y Apolonio (1921), posiblemente su obra maestra, presenta a dos zapateros dialogando y manifestando diversas actitudes ante la vida.
El Ensayo Novecentista: José Ortega y Gasset
José Ortega y Gasset (Madrid, 1883 – Madrid, 1955), destaca como el máximo representante del Novecentismo. Sus ensayos abordan diversos temas, destacando aspectos literarios y artísticos como se refleja en Meditaciones del Quijote, La deshumanización del arte e Ideas sobre la novela.
En La deshumanización del arte, analiza el arte de vanguardia desde una perspectiva novecentista, resaltando su carácter minoritario, intelectual y antirromántico, lo que lo define como un arte "deshumanizado".
En su ensayo sobre la novela, Ortega sienta las bases del tipo de novela promovida por el Novecentismo: una novela "intelectual" donde la acción sirve como mero soporte para otros elementos más adecuados para brindar al lector un goce estético. Las ideas de Ortega sobre España, principalmente expresadas en La España invertebrada (1921), defienden el europeísmo y denuncian el aislamiento y la decadencia del país debido a separatismos y la indisciplina de las masas.