El Ocaso del Porfiriato y el Inicio de la Revolución Mexicana

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El Ocaso del Porfiriato

El final del Porfiriato estuvo marcado por un creciente descontento social y político. Las huelgas, como la de Cananea, que afectó a minas en manos de empresas estadounidenses, y la de los trabajadores del ferrocarril, evidenciaron la protesta por la mejora de las condiciones laborales y la exigencia de derechos políticos para el obrero.

El artículo 13 de la Constitución, al establecer que ningún ciudadano podía ser juzgado como ciudadano especial (extranjero), reivindicaba la igualdad política y legal para todos ante la ley.

La Gerontocracia y el Inmovilismo Político

La gerontocracia es un término acuñado por los historiadores que hace alusión al régimen de Díaz, un gobierno decrépito caracterizado por el inmovilismo político. Es una metáfora que identificaba la figura de Díaz, de 80 años, y una clase política que superaba los 60 años con las avanzadas edades y la falta de renovación. Los historiadores hablan de una abierta crisis política en estos momentos.

La Entrevista Creelman y el Partido Antirreeleccionista

Porfirio Díaz, en 1908, anunció en una entrevista con un periodista estadounidense, James Creelman, que no pensaba volver a presentarse como candidato a las elecciones de 1910. Afirmó que México había alcanzado la madurez política suficiente para permitir la presentación de otros candidatos de otros partidos, anunciando así la legalidad de otras fuerzas políticas que hasta el momento no habían podido participar en elecciones presidenciales.

Por este motivo, surge el Partido Antirreeleccionista, fundado por Francisco I. Madero en 1910. Nace con este nombre haciendo alusión indirecta a Díaz, puesto que este había modificado la Constitución para poder ser reelegido continuamente. Posteriormente, Díaz incumpliría su palabra y se presentaría a las elecciones de 1910.

De Madero a la Revolución

Francisco I. Madero y el Partido Antirreeleccionista

Francisco I. Madero fundó el Partido Antirreeleccionista, que se oponía a que Porfirio Díaz volviera a ser reelegido presidente de la República Mexicana. Madero se presentó a las elecciones de 1910. Sin embargo, antes de que se celebraran, fue acusado por el régimen de Díaz de incitar a una revolución contra el gobierno. Fue encarcelado y, una vez liberado, tuvo que huir a San Antonio, Texas.

El Plan de San Luis Potosí

Desde el exilio, Madero dio a conocer su plan revolucionario, conocido como el Plan de San Luis Potosí. Este se considera el primer manifiesto insurreccional del proceso revolucionario. En él, recogía las reivindicaciones de la burguesía nacional mexicana. Más adelante, para contrarrestar el programa del Partido Liberal Mexicano (fundado en 1906), añadió promesas de justicia social para el campesinado. La fórmula de democracia formal se amplió para contrarrestar las ideas revolucionarias del Partido Liberal Mexicano y su lema "Tierra y Libertad".

La base social del maderismo se radicaba fundamentalmente en la burguesía nacional y las clases medias.

El Llamamiento a la Revolución

Una vez que Porfirio Díaz ganó las elecciones de 1910, Madero, desde el exilio en noviembre de ese año, hizo un llamamiento a la revolución. Recibió apoyos en varias partes del país de quienes serían indiscutibles jefes revolucionarios: Pascual Orozco y Pancho Villa, al frente de masas serranas del norte. En el sur, hay que hablar de Emiliano Zapata, quien formó...

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