Omisión de ayuda, bienes públicos y responsabilidad del Estado en el liberalismo y el utilitarismo

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Omisión de ayuda, bienes públicos y responsabilidad del Estado

Omisión de ayuda y su penalización

Excepcionalmente, debe castigarse la omisión de ayuda. Esta excepción se refiere a casos muy evidentes. Por ejemplo, en nuestra legislación es castigable no prestar auxilio en un accidente de tráfico. Pero debemos estar alerta para no extender esta obligación en exceso, porque nuestras obligaciones para con los demás podrían crecer exponencialmente y ahogar nuestra capacidad de vivir nuestra propia vida. Podríamos llegar a prohibir, por ejemplo, comprar libros de filosofía, puesto que con ese dinero podríamos salvar la vida a alguien que necesita medicinas o alimentos. (Este es un punto clave en la diferencia entre utilitarismo y liberalismo: el utilitarismo nos presiona para ayudar a los demás de modo ilimitado; el liberalismo pone todo el acento en el respeto de los derechos de los demás y reduce al mínimo, intuitivamente inevitable, nuestra obligación moral de ayudar.)

Bienes públicos y responsabilidad del Estado

El Estado debe velar porque las personas no eludan su obligación de contribuir al mantenimiento del Estado, que es el proveedor de bienes públicos. Los bienes públicos son bienes cuyo consumo no permite excluir a quienes no han contribuido a su producción. Un ejemplo clásico de bien público es el alumbrado público. También son bienes públicos la seguridad de las personas dentro del Estado (la policía), la defensa de la sociedad frente a amenazas (el ejército), el sistema de justicia (el poder judicial) y los poderes legislativo y ejecutivo. La financiación de todo esto es obligatoria, y el Estado debe velar por el cumplimiento de esta obligación.

  • Alumbrado público
  • Seguridad de las personas (policía)
  • Defensa frente a amenazas (ejército)
  • Sistema de justicia (poder judicial)
  • Poderes legislativo y ejecutivo

Acciones crueles y omisión de ayuda

Algunas acciones son inmorales y repugnantes, pero no constituyen violaciones flagrantes de los derechos de nadie, y no pueden, por tanto, ser castigadas por la ley en un Estado liberal. ¿Cómo podemos evitar que este tipo de acciones se generalicen? La respuesta de Mill es: la sociedad debe imponer el estigma social y despreciar a quienes realicen acciones de este tipo. Uno de los ejemplos de este tipo de acciones es la omisión de ayuda en ciertos casos. Otro ejemplo es la crueldad. En realidad, el control tácito de la conducta que lleva a cabo la sociedad —es decir, cada uno de nosotros— tiene una importancia fundamental.

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